Noticia “La disminución de polinizadores pone en peligro la producción agrícola”

Las abejas y otros insectos son básicos para los alimentos y
para la diversidad de la flora





“Si las abejas desaparecieran, el hombre lo haría en cuatro
años”, dice una frase apócrifa atribuida a Einstein. Sin llegar a tanto, las
abejas y otros insectos, como los sírfidos, son básicos en la polinización de
las flores y, por extensión, en la producción alimentaria y en la diversidad de
la flora. Un grupo de científicos han observado un declive en el número de
polinizadores en grandes ecosistemas de zonas templadas y
tropicales.  





La polinización que realizan insectos como las
abejas y los sírfidos es lo que permite que crezca el 66% de las especies
cultivadas por el ser humano en todo el mundo. La mayoría de las especies
vegetales silvestres también dependen de esta actividad. Pero hay ciertos
factores que la dificultan en gran medida, y por ello un equipo internacional de
científicos ve sombrío el futuro del ecosistema tras realizar un estudio al
respecto.

Un buen ejemplo de las consecuencias de este fenómeno son los
agricultores de Sichuan, en China, que ya polinizan los manzanos en flor con
varillas hechas con plumas de gallina y filtros de cigarrillos. Y esto ocurre
tras tres mil años de agricultura sostenible en esa misma región china, que
dista de ser una excepción, puesto que numerosas zonas del mundo, incluida
Europa, notan cada vez más la amenaza que se cierne sobre el ecosistema.


El estudio ha contado con fondos del proyecto STEP («Estados y
tendencias de los polinizadores europeos»), financiado con cerca de 3,5 millones
de euros en el apartado de Medio ambiente del Séptimo Programa Marco (7PM) de la
Unión Europea.

El declive

Los investigadores responsables
observaron un grave declive en el número de polinizadores y en la función de
polinización que cumplen en extensos ecosistemas agrícolas de zonas templadas y
tropicales sometidas a una explotación intensa.

Se trata de un fenómeno
inquietante para los intereses de los europeos, puesto que, de los 153.000
millones de euros en los que se valora la producción agrícola mundial, 22 000
millones se generan en Europa, toda lo cual depende de la polinización efectuada
por los insectos.

Los autores temen que el desenlace de todo ello sea un
perjuicio directo en la estabilidad de la producción alimentaria y de los
precios de venta. En última instancia, este proceso podría acabar repercutiendo
también en la salud de los europeos.

 




Menos comida

Como señalan los
científicos, la menor disponibilidad de frutas y verduras para los consumidores
podría traer consigo problemas sanitarios en numerosas partes del mundo. La
Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la ingesta de al menos 400
gramos de frutas y verduras per cápita al día.

Diversos estudios han
demostrado que más del 50 % de los hogares europeos incumplen esta
recomendación. Si el declive de los polinizadores no se resuelve, sin duda este
porcentaje no hará sino agrandarse.

Por último, “los polinizadores
silvestres contribuyen de manera inestimable al mantenimiento de la diversidad
de la flora silvestre”, destaca el profesor Ingolf Steffan-Dewenter, de la
Universidad de Wurzburgo (Alemania). “Cabe destacar la necesidad de que exista
una gama amplia de polinizadores que tengan preferencia por distintas flores y
realicen una actividad diaria y estacional diferente, para que la polinización
sea adecuada”

“Es muy arriesgado”, añade, “limitarse al uso de abejas
melíferas domesticadas, que por cierto también se encuentran en declive. Así
pues, reviste suma importancia conservar los hábitats de los polinizadores e
implantar prácticas que protejan los ambientes agrícolas, para así favorecer los
recursos vegetales silvestres y los puntos de anidación de las abejas en esos
entornos”.

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