Noticia “El latín pierde en el mundo de la Botánica”



El latín acaba de perder una de sus últimas batallas. Desde el 1 de enero,
quienes descubran un nueva especie de vegetal –y quedan muchas por conocer- no
tendrán que incluir una breve descripción en latín de su hallazgo para que sea
aceptado internacionalmente. Podrán hacerlo en inglés. Así lo ha acordado en su
último congreso el Código
Internacional para la Nomenclatura Botánica
. Así termina con uno de los
últimos reductos de la lengua en la vida profesional. Los nombres de las
plantas, eso sí, seguirán siendo en latín (o en algo parecido, ya que vale
cualquier nombre al que se le añada una terminación latina).


Nicholas
Turland
, del jardín botánico de San Luis (EEUU) y uno de los responsables de
nomencaltura del congreso de Melbourne, en el que se adoptó el cambio, explica
en un correo electrónico que la obligación de incluir una descripción en latín
estaba vigente desde 1935: “El autor debía dar una descripción –la diagnosis- en
latín en la publicación”. El resto del artículo podía estar en el idioma de la
revista que lo publicara.


Esto penalizaba a los investigadores de países no occidentales, a menudo sin
ninguna base de latín, aunque muy pujantes en el campo, aunque Turland destaca
que también hubo críticas de países latinos y cita como ejemplo la oposición
frontal de la portuguesa Estrela Figueiredo.


Turland justifica el cambio en que “describir las nuevas especies en latín
era un anacronismo y un impedimento para catalogar la biodiversidad de la Tierra
en un momento en el que las especies pueden estar extinguiéndose más rápidamente
de lo que los científicos pueden describirlas. Un impedimento porque hoy la
mayoría de los botánicos no conocen el latín lo bastante como para escribir una
descripción en esa lengua. Así que o destinan su tiempo a un ejercicio
lingüístico (tiempo que podrían dedicar a investigar), o encuentran a un colega
que sí sepa latín bien, pero desde hace años cae el número de latinistas entre
los botánicos”. Los científicos estiman que pueden quedar 100.000 especies por
conocer.



“El latín botánico es al latín clásico lo que un SMS a
Calderón de la Barca”


La decisión no ha sido sencilla pues ha habido críticas. Turland admite que
“incluso sin el requisito de escribir en latín”, los expertos deberán conocer la
lengua para poder leer toda la literatura científica ya publicada.


Rafael Medina, investigador en taxonomía y filogenia vegetal, explica por
teléfono que ya desde hace años el latín en este campo había caído a una
“versión simplificada y empobrecida” del latín: “Usamos un latín muy básico y si
lo leyera un filólogo clásico seguro que se llevaría las manos a la cabeza”. Medina,
que está terminando la tesis sobre taxonomía y filogenia de briofitos, ironiza:
“Digamos que el latín botánico es al latín clásico lo que un mensaje SMS a
Calderón de la Barca (aunque sin faltas de ortografía)”.


Medina añade que el cambio simplifica el trabajo, pues no tendrán que buscar
a un amigo con conocimientos de latín, pero advierte de que no acaba con toda la
literatura científica publicada con el latín como lengua franca. Aunque la
obligación de describirlo en latín es oficial desde 1935, Medina explica que
textos mucho más antiguos ya la incluyen.


Así, se acaban las descripciones como esta del Orthotrichum
pilosissimum,
una especie de musgo de Nevada (EE UU) descrita
por Medina y sus directores de tesis en 2010: “Species insignis
axillaribus trichomatibus suis longissimis (ad 1.8 mm longis) basi
ramificantibus, super caulibus tomentum formantibus. Filidia in sicco adpressa,
linearlanceolata, apicibus acuminatis vel subulatis; lamina monostrata partimve
bistrata, saepe propagulis munita; marginibus recurvatis vel revolutis, sed ad
apicem planis vel incurvatis, longum fragilemque canaliculum formantibus.
Vaginula nuda. Capsula immersa vel emergens, valde constricta infra orem post
sporosim. Stomata cryptopora in capsulae dimidio inferiore locata. Peristoma
duplex, exostoma octo dentium paribus recurvatis, endostoma octo segmentis
tenuibus”. Casi nada.

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