
Obra «Castrov. & al. (eds.), Fl. Iber. (1986-) Flora Ibérica»
- Descripción
Descripción
Castrov. & al. (eds.), Fl. Iber. (1986-) (Flora Iberica)
Flora Iberica, la obra de referencia absoluta para la botánica de la Península Ibérica y las Islas Baleares. Es, esencialmente, la «enciclopedia bíblica» de nuestras plantas.
Detalles clave de la obra:
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Editores: Santiago Castroviejo fue el alma del proyecto (por eso aparece siempre como primer autor), junto con un enorme equipo de investigadores (et al.).
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Institución: Está coordinada por el Real Jardín Botánico (CSIC) en Madrid.
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Estado: Es una obra masiva que abarca más de 20 volúmenes. Aunque la mayoría ya están publicados y digitalizados, el trabajo taxonómico es tan detallado que ha tomado décadas completarlo.
¿Qué puedes encontrar en Flora Iberica?
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Claves dicotómicas: Pasos lógicos para identificar una planta (ej. «¿Tiene pétalos blancos o amarillos?»).
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Descripciones técnicas: Detalles minuciosos sobre hojas, tallos, frutos y semillas.
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Distribución y hábitat: Dónde crece exactamente cada especie y en qué tipo de suelo.
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Ilustraciones: Dibujos científicos de una precisión increíble que suelen ser mejores que cualquier fotografía para la identificación.
¿Cómo puedo ayudarte ahora?
Si tienes un volumen específico o el nombre de una planta entre manos, puedo ayudarte a:
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Descifrar la descripción técnica (a veces el lenguaje botánico es muy denso).
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Buscar el sinónimo actual de una planta si el nombre ha cambiado.
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Localizar en qué volumen se encuentra la familia que te interesa.
La obra Flora Iberica es uno de los proyectos científicos más importantes de la botánica moderna en España y Portugal. Su título completo es Flora Iberica: Plantas vasculares de la Península Ibérica e Islas Baleares.
Aquí tienes los puntos clave para entender la magnitud de esta obra:
1. El Objetivo
Su propósito es sintetizar todo el conocimiento actual sobre las plantas que crecen de forma espontánea en la Península Ibérica (España, Portugal, Andorra y Gibraltar) y las Islas Baleares. No incluye las plantas de cultivo agrícola ni las de jardinería, a menos que se hayan asilvestrado.
2. Estructura por Tomos
La obra se divide en 21 tomos (algunos de los cuales están subdivididos en varios volúmenes, como el Tomo VIII que tiene dos partes).
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Se organiza siguiendo la clasificación taxonómica (por familias botánicas).
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Por ejemplo: El Tomo I incluye desde los helechos (Lycopodiaceae) hasta las familias más primitivas de angiospermas. El Tomo IX se dedica a las Leguminosas, etc.
3. Contenido de cada ficha
Para cada planta, la obra ofrece:
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Nombre científico aceptado y sus sinónimos.
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Descripción morfológica muy detallada (en latín y castellano en las primeras ediciones, ahora principalmente en castellano).
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Distribución geográfica con mapas de presencia por provincias.
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Hábitat: altitud, tipo de suelo y comunidades vegetales donde vive.
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Ilustraciones: Cada género suele ir acompañado de una lámina de dibujo científico excepcional.
4. Acceso Digital
Una de las grandes ventajas de esta obra es que, además de los libros físicos, el Real Jardín Botánico (CSIC) permite el acceso gratuito a través de su página web oficial. Allí puedes descargar los PDFs de los tomos publicados y consultar la base de datos de nombres.
La historia de Flora Iberica es la crónica de un desafío científico que buscaba sacar a la botánica española de un letargo de más de un siglo.
Aquí tienes los hitos principales de su trayectoria:
1. El punto de partida (1980)
Antes de este proyecto, la obra de referencia para conocer nuestras plantas era el Prodromus Florae Hispanicae de Willkomm y Lange, ¡publicado entre 1861 y 1880! Para finales del siglo XX, ese libro estaba totalmente desactualizado.
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En 1980, un grupo de botánicos liderados por Santiago Castroviejo decide que es hora de crear una obra moderna, basada en la investigación original y no solo en recopilaciones anteriores.
2. Santiago Castroviejo: El motor del proyecto
Santiago Castroviejo (1946–2009) fue el coordinador general y el alma de la obra desde su inicio hasta su muerte. Su visión fue convertir el Real Jardín Botánico (CSIC) en el centro neurálgico de una red de colaboración internacional que ha llegado a incluir a más de 250 autores de unos 15 países.
3. La publicación del primer tomo (1986)
El Tomo I (que incluye helechos y las familias más antiguas) se publicó en 1986. Fue una revolución por la calidad de sus descripciones y, sobre todo, por sus láminas de dibujo científico, que establecieron un estándar de excelencia visual que se ha mantenido hasta hoy.
4. Una obra colectiva y monumental
A lo largo de 40 años, el proyecto ha logrado:
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Catalogar más de 6.000 especies de plantas.
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Sobrevivir a la pérdida de su líder en 2009 (tras lo cual el equipo decidió continuar la obra como homenaje a su legado).
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Digitalizar todo su contenido, convirtiéndose en una de las pocas floras nacionales del mundo totalmente accesibles en internet de forma gratuita.
5. El final del camino (2021-2024)
Tras décadas de trabajo, el proyecto se ha considerado prácticamente concluido en su fase principal de publicación (el Tomo XIX, dedicado a las gramíneas, fue uno de los últimos grandes retos técnicos por su complejidad taxonómica).
Dato curioso: Se dice que Flora Iberica no solo ha clasificado plantas, sino que ha «formado» a toda una generación de botánicos en la Península, ya que casi cualquier investigador relevante de las últimas décadas ha colaborado en algún género de la obra.
Aunque el nombre que siempre encabeza la cita es Santiago Castroviejo, la realidad es que Flora Iberica es una obra coral. Ha contado con la participación de más de 250 autores de unos 15 países, lo que la convierte en el mayor proyecto colaborativo de la ciencia española en el área de la biodiversidad.
Podemos dividir a los responsables en tres grandes grupos:
1. El Director Fundador
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Santiago Castroviejo (1946–2009): Fue el investigador del Real Jardín Botánico (CSIC) que ideó el proyecto y lo dirigió durante casi 30 años. Su rigor y capacidad de gestión permitieron que el proyecto no se detuviera a pesar de los cambios políticos y económicos.
2. El Comité Editorial (Los Editores)
Son quienes coordinan cada volumen y aseguran que el estilo sea coherente. Además de Castroviejo, en las portadas de los distintos tomos verás nombres fundamentales como:
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S. Talavera (Universidad de Sevilla)
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C. Aedo (Real Jardín Botánico, Madrid)
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M. Laínz (Gijón, especialista en taxonomía)
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P. Montserrat (Jaca, una leyenda de la botánica pirenaica)
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F. Muñoz Garmendia (Real Jardín Botánico, Madrid)
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G. López González
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M. Luceño
3. Los Autores de Monografías
Cada género de planta (por ejemplo, el género Quercus para las encinas o Rosa para los rosales) es encargado a un especialista mundial en ese grupo.
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No todos los autores son españoles; hay expertos de Portugal, Francia, Reino Unido, Alemania, etc.
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Su trabajo consiste en revisar miles de ejemplares en herbarios y realizar trabajo de campo para definir qué especies existen realmente y cuáles son solo variantes.
4. Los Ilustradores (Autores visuales)
No se puede hablar de los autores de Flora Iberica sin mencionar a sus artistas. Han logrado que la obra sea famosa mundialmente por su estética. Destacan:
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Marta Chirino: Cuyos dibujos son considerados obras de arte científico.
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Juan Luis Castillo y Eugenio Sierra Ràfols (este último, uno de los grandes maestros de la ilustración botánica del siglo XX).
Hablar de los autores de Flora Iberica es hablar de una verdadera «selección nacional» (e internacional) de la botánica. Aunque Santiago Castroviejo es el nombre que siempre encabeza la cita, el proyecto es una obra colectiva inmensa.
Se pueden clasificar en tres niveles:
1. El Coordinador General y Fundador
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Santiago Castroviejo (1946–2009): Fue el motor del proyecto desde 1980 hasta su fallecimiento. Investigador del Real Jardín Botánico (CSIC), su papel fue más allá de la ciencia; fue quien consiguió la financiación y coordinó a cientos de colaboradores.
2. Los Editores (El Comité Editorial)
Son los encargados de revisar que cada volumen mantenga la misma calidad y estilo. A lo largo de los tomos, los nombres han ido rotando, pero los más constantes son:
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Carlos Aedo: Investigador principal tras la muerte de Castroviejo.
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Manuel Laínz: Uno de los mejores taxonomistas de España.
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Félix Muñoz Garmendia: Historiador y botánico clave en el rigor de los nombres.
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Gonzalo López González: Gran experto en nomenclatura y sistemática.
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Pedro Montserrat: Figura legendaria de la botánica aragonesa y de los Pirineos.
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Jorge Paiva: Representante fundamental de la botánica de Portugal (Universidad de Coímbra).
3. Los Autores de Monografías
Son más de 250 científicos. La filosofía de la obra es que cada grupo de plantas debe ser escrito por quien más sabe de él. Por ejemplo:
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C. Romero Zarco: Experto en gramíneas.
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S. Talavera: Referencia en la familia de las leguminosas.
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M. Luceño: Especialista en ciperáceas (como los juncos).
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P. Vargas: Experto en evolución y grupos complejos como las saxífragas.
4. Los Artistas (Los Ilustradores)
La obra no sería lo mismo sin sus dibujos. Los autores visuales más destacados son:
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Eugenio Sierra Ràfols: El gran maestro de la ilustración botánica del siglo XX.
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Marta Chirino: Famosa por la elegancia y precisión de sus trazos.
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Juan Luis Castillo: Otro de los pilares artísticos de la serie.
Resumen numérico:
Autores totales: ~257
Dibujantes: ~10 principales
Géneros analizados: 1.260
Especies descritas: Más de 6.000
El proyecto Flora Iberica no solo ha servido para poner orden a lo que ya conocíamos, sino que ha sido el motor para descubrir y describir decenas de especies nuevas para la ciencia que estaban «escondidas» a plena vista o en rincones remotos de nuestra geografía.
Aquí tienes los detalles más fascinantes sobre estos hallazgos:
1. El volumen de nuevos descubrimientos
A lo largo de los casi 40 años del proyecto, se han descrito cientos de nuevos taxones (especies, subespecies y variedades).
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Solo Santiago Castroviejo, como autor o coautor, describió unos 25 taxones nuevos, incluyendo especies tanto ibéricas como americanas.
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En total, la flora de la Península ha pasado de las aproximadamente 5.000 especies que se estimaban en el siglo XIX a las 6.120 especies actuales.
2. Ejemplos destacados de especies nuevas
Gracias a la revisión minuciosa para los tomos de Flora Iberica, se han publicado hallazgos como:
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Asparagus macrorrhizus: Una nueva especie de espárrago descrita en el Tomo XX (2013). Es un endemismo crítico de la zona del Mar Menor (Murcia) que estaba al borde de la extinción incluso antes de ser reconocido oficialmente.
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Filago castroviejoi: Una pequeña planta de zonas áridas descrita en 2016 y nombrada en honor al director del proyecto.
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Aira hercynica y Aira minoricensis: Dos gramíneas descritas recientemente (hacia 2020) fruto del trabajo para el Tomo XIX. La primera estaba «oculta» porque se confundía con otras similares, y la segunda es exclusiva de Menorca.
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Carex quixotiana: Un tipo de juncácea (familia de los Carex) descrita en el área de La Mancha, cuyo nombre rinde homenaje al Quijote.
3. El fenómeno de las «especies crípticas»
Muchas de las «especies nuevas» en Flora Iberica no son plantas que nadie hubiera visto antes, sino lo que los botánicos llaman especies crípticas.
Se trata de plantas que antes se pensaba que eran una sola especie muy común, pero que, al ser analizadas con microscopía avanzada o ADN para la obra, resultan ser dos o tres especies distintas con características genéticas y ecológicas muy diferentes.
4. ¿Dónde se descubren más?
Los «puntos calientes» (hotspots) donde han aparecido más novedades durante el proyecto son:
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Sierra Nevada y Sistemas Béticos: Por su gran altitud y aislamiento.
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Sierra de Grazalema: Una de las zonas con más endemismos por su alta pluviosidad.
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Islas Baleares: Especialmente en Menorca y la Sierra de Tramuntana en Mallorca.
¿Por qué es importante esto?
Como suelen decir los autores de la obra: «No se puede proteger lo que no se conoce». El hecho de que Flora Iberica identifique una planta como especie nueva permite que entre automáticamente en los catálogos de especies protegidas y se evite su desaparición por obras de infraestructura o cambio climático.
Aquí tienes el esquema de la obra organizada por tomos. Es importante saber que el orden no es alfabético, sino filogenético (por parentesco evolutivo), siguiendo el sistema clásico de Engler modificado.
Actualmente, la obra consta de 21 tomos (algunos divididos en varios volúmenes).
Bloque I: Helechos y Gimnospermas
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Tomo I (1986): Lycopodiaceae a Salviniaceae (Helechos) y de Pinaceae a Taxaceae (Pinos, abetos, tejos).
Es el punto de partida de la serie.
Bloque II: Angiospermas (Dicotiledóneas iniciales)
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Tomo II (1990): Platanaceae a Plumbaginaceae (Capa de la reina, armerias).
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Tomo III (1993): Plumbaginaceae a Capparaceae (Crucíferas como la col, jaras, violetas).
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Tomo IV (1993): Resedaceae a Crassulaceae (Sedum, ombligos de Venus).
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Tomo V (1997): Ebenaceae a Saxifragaceae (Brezo, madroños, saxífragas).
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Tomo VI (1998): Rosaceae (Rosales, espinos, manzanos, cerezos).
Bloque III: Leguminosas y parientes
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Tomo VII (I y II) (1999-2000): Leguminosae (Retamas, tréboles, alfalfa, habas). Es uno de los tomos más extensos.
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Tomo VIII (1997): Haloragaceae a Euphorbiaceae (Lecherinas, ricino).
Bloque IV: Geranios, Umbelíferas y Gencianas
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Tomo IX (2015): Rhamnaceae a Polygalaceae (Geranios, lino).
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Tomo X (2003): Araliaceae a Umbelliferae (Hinojo, perejil, zanahoria silvestre).
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Tomo XI (2017): Gentianaceae a Boraginaceae (Gencianas, nomeolvides, borrajas).
Bloque V: Labiadas y Plantas con Flor compleja
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Tomo XII (2010): Verbenaceae a Labiatae (Romero, tomillo, lavanda, menta).
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Tomo XIII (2009): Plantaginaceae a Scrophulariaceae (Boca de dragón, digitales).
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Tomo XIV (2001): Myoporaceae a Campanulaceae (Plantas con flores acampanadas).
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Tomo XV (2019): Rubiaceae a Dipsacaceae (Galio, cardencha).
Bloque VI: Compuestas (Margaritas y cardos)
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Tomo XVI (I, II y III) (2014-2022): Compositae (Margaritas, girasoles, cardos, lechugas).
Es la familia más grande de nuestra flora y necesitó tres volúmenes.
Bloque VII: Monocotiledóneas (Lirios, Gramíneas y Orquídeas)
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Tomo XVII (2005): Butomaceae a Juncaceae (Lirios, juncos).
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Tomo XVIII (2008): Cyperaceae (Cárex, chufas).
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Tomo XIX (I y II) (2020-2021): Gramineae / Poaceae (Cereales, césped, cañas).
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Tomo XX (2013): Liliaceae a Agavaceae (Ajos, espárragos, tulipanes).
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Tomo XXI (2005): Smilacaceae a Orchidaceae (Zarzaparrilla y Orquídeas).


