Obra «W.T. Aiton, Epit. Hort. Kew. (1814) An Epitome of the Second Edition of Hortus Kewensis»

Descripción

W.T. Aiton, Epit. Hort. Kew. (1814) An Epitome of the Second Edition of Hortus Kewensis

 

Esta referencia corresponde a una de las obras fundamentales de la botánica británica del siglo XIX. Se trata del «Epitome» de la segunda edición del Hortus Kewensis, compilado por William Townsend Aiton (1766–1849).

Aquí tienes los detalles clave para identificar y entender la obra:

Identificación Bibliográfica

  • Título completo: An Epitome of the Second Edition of Hortus Kewensis: For the Use of Practical Gardeners; to Which is Added, a Selection of Esculent Vegetables and Fruits Cultivated in the Royal Gardens at Kew.

  • Autor: William Townsend Aiton (hijo de William Aiton, el autor original del Hortus Kewensis).

  • Año de publicación: 1814.

  • Abreviatura estándar: Se cita frecuentemente en botánica como Aiton, Epit. Hort. Kew. o simplemente como Epit. Hort. Kew.


Contexto e Importancia

Esta obra es una versión condensada y práctica de la monumental segunda edición del Hortus Kewensis (publicada en 5 volúmenes entre 1810 y 1813). Mientras que la obra completa era un catálogo científico exhaustivo de todas las plantas cultivadas en el Real Jardín Botánico de Kew, el Epitome fue diseñado para ser:

  1. Una guía práctica: Destinada a jardineros y horticultores que necesitaban una referencia rápida y manejable.

  2. Un registro de introducción: Al igual que su predecesor, es vital para la historia de la botánica porque registra la fecha exacta de introducción de miles de plantas exóticas en el Reino Unido.

  3. Horticultura comestible: Incluía una sección especial sobre vegetales y frutas «esculentas» (comestibles) cultivadas en Kew, lo cual no era el enfoque principal de las ediciones anteriores.

Relación con el Hortus Kewensis

El Hortus Kewensis original (1789) fue obra de su padre, William Aiton, aunque gran parte de la descripción científica fue realizada por botánicos de renombre como Daniel Solander y Jonas Dryander. William Townsend Aiton continuó el legado de su padre como director de Kew y actualizó la obra para reflejar el enorme crecimiento de la colección botánica bajo el patrocinio de Sir Joseph Banks.

La etimología de esta referencia se divide en dos partes: el nombre del autor (W.T. Aiton) y el título abreviado de la obra (Epit. Hort. Kew.).

Aquí tienes el desglose detallado:

1. El Autor: Aiton

El apellido Aiton es de origen escocés, específicamente un nombre habitacional (topónimo).

  • Origen: Proviene de la localidad de Ayton en Berwickshire, Escocia.

  • Significado: Se deriva del inglés antiguo ea (que significa «río») y tun (que significa «asentamiento» o «granja»). Por lo tanto, significa «el asentamiento junto al río» (en este caso, el río Eye).


2. El Título: Epit. Hort. Kew.

Esta es una cadena de abreviaturas latinas que describen el formato y el lugar de origen de la colección:

  • Epit. (Epitome):

    • Proviene del latín epitome, y este del griego ἐπιτομή (epitomē), derivado de epitemnein («cortar en la superficie» o «abreviar»).

    • Sentido: Se refiere a un resumen o compendio de una obra más extensa. En este caso, el resumen de los 5 volúmenes del Hortus Kewensis.

  • Hort. (Hortus):

    • Palabra latina que significa «jardín» o «huerto».

    • En botánica, se usa para designar catálogos de plantas cultivadas en un lugar específico.

  • Kew. (Kewensis):

    • Es la forma latinizada del nombre del lugar, Kew. El sufijo -ensis se añade en latín para indicar origen o procedencia.

    • Sentido: «Relativo a Kew» o «de Kew».


En resumen

Si traducimos la referencia completa según su etimología, estaríamos ante el:

«Resumen (Epitome) del Jardín (Hortus) de Kew, realizado por [el señor de] la granja del río (Aiton)».

En el contexto de la obra de W.T. Aiton, el término «especies nuevas» es fascinante porque la obra funciona más como un registro histórico de introducciones que como un lugar de publicación de nombres nuevos desde cero.

Aquí te detallo cómo se gestionaron las especies en esta obra:

1. ¿Quién describió realmente las especies?

Aunque la obra lleva el nombre de William Townsend Aiton, él era principalmente el director de los jardines (un gestor y horticultor). Las descripciones científicas y la identificación de especies nuevas para la segunda edición (en la que se basa el Epitome) fueron realizadas por botánicos de élite:

  • Jonas Dryander: Bibliotecario de Sir Joseph Banks.

  • Robert Brown: Uno de los botánicos más importantes de la historia, quien terminó el trabajo tras la muerte de Dryander.

2. El valor de la «Especie Nueva» en Kew

En el Epitome de 1814, una especie no era necesariamente «nueva para la ciencia» en el sentido de ser descubierta en ese momento, sino que a menudo era nueva para el cultivo en Inglaterra.

La obra es famosa por registrar:

  • La fecha de introducción: Cuándo llegó la planta a Gran Bretaña.

  • El introductor: Quién la envió (por ejemplo, exploradores como Francis Masson o el propio Joseph Banks).

  • El origen: De qué parte del mundo procedía.

3. Ejemplos de plantas asociadas a Kew

Aunque muchas fueron descritas en la primera edición (1789) por su padre, la familia Aiton y el equipo de Kew están vinculados a nombres tan famosos como:

  • Strelitzia reginae (Flor de pájaro): Nombrada en honor a la Reina Carlota.

  • Aitoniceae: Incluso existe un género (Aitonia, ahora integrado en Nymania) nombrado en honor a la familia por su contribución.

  • Cientos de especies de Sudáfrica y Australia: Que llegaron a Kew justo en esa época de expansión imperial.

4. ¿Cómo buscar una especie en el Epitome?

Si estás consultando el libro y ves una entrada, normalmente verás:

  1. El nombre científico (Sistema Linneano).

  2. Una breve descripción técnica en latín.

  3. Símbolos de cultivo: Indicaban si la planta era perenne (♃), arbustiva (ℏ) o si necesitaba invernadero.

Dato curioso: El Epitome de 1814 fue especialmente valorado porque añadió una sección de plantas comestibles y frutas que no estaban en las ediciones puramente científicas, respondiendo a la demanda de los jardineros prácticos de la época.

La importancia de la obra «An Epitome of the Second Edition of Hortus Kewensis» (1814) de W.T. Aiton radica en que no es solo un simple catálogo de plantas, sino un pilar de la historia de la botánica y la horticultura moderna por las siguientes razones:

1. El Registro Maestro de Introducciones

Es la fuente principal para saber cuándo y quién introdujo una planta en Europa (específicamente en Gran Bretaña). En botánica, la «fecha de introducción» es un dato histórico crucial. El Epitome documenta las expediciones de la era de los descubrimientos, registrando plantas traídas por exploradores como Sir Joseph Banks, Francis Masson y David Nelson.

2. Estandarización de la Nomenclatura

Aunque William Townsend Aiton era el horticultor, el trabajo científico detrás de esta obra (y de la 2ª edición en la que se basa) fue realizado por gigantes de la botánica como Jonas Dryander y Robert Brown. Esto aseguró que los nombres de las plantas siguieran el sistema de Linneo de manera rigurosa, convirtiéndose en una referencia taxonómica de autoridad mundial durante décadas.

3. El Triunfo de los Reales Jardines de Kew

La obra consolidó a Kew Gardens como el centro botánico más importante del mundo. El libro demostraba que Kew no era solo un jardín real de recreo, sino una institución científica capaz de cultivar y clasificar miles de especies de todos los continentes (Australia, Sudáfrica, América, etc.).

4. Accesibilidad para el «Jardinero Práctico»

A diferencia de la versión de 5 volúmenes, que era cara y puramente académica, el Epitome fue diseñado en un solo volumen para ser útil en el campo.

  • Introdujo símbolos de cultivo que indicaban si la planta era resistente al frío, si necesitaba invernadero o si era anual/perenne.

  • Fue la primera vez que se dio tanta importancia a las plantas «esculentas» (comestibles) y frutales dentro de un catálogo científico de Kew.

5. Valor para la Investigación Actual

Hoy en día, los historiadores de la ciencia y los botánicos siguen consultando esta obra para:

  • Rastrear la biodiversidad: Ver cómo han cambiado las variedades cultivadas en 200 años.

  • Prioridad de nombres: Resolver disputas sobre quién nombró primero una planta.

  • Historia del paisaje: Entender qué plantas estaban disponibles para los diseñadores de jardines del siglo XIX.

En resumen, el Epitome es la «partida de nacimiento» cultivada de miles de especies que hoy consideramos comunes en nuestros jardines y parques.

La relación entre la obra de W.T. Aiton y España es profunda, aunque a menudo indirecta, y se manifiesta principalmente a través del intercambio de conocimiento y plantas en una época de gran expansión botánica.

Aquí te detallo los puntos clave de esa conexión:

1. El registro de la flora española en Londres

El Epitome (1814) cataloga numerosas especies originarias de la Península Ibérica. En aquella época, España era vista por los botánicos británicos como un «punto caliente» de biodiversidad, especialmente por sus plantas de climas secos y de montaña.

  • Muchas plantas españolas llegaron a Kew a través de coleccionistas y diplomáticos.

  • En el libro, verás a menudo la anotación «Nat. of Spain» o «South of Europe», indicando que Kew ya cultivaba con éxito especies de nuestra flora (como jaras, tomillos o narcisos).

2. La conexión con el Real Jardín Botánico de Madrid (RJB)

Durante finales del siglo XVIII y principios del XIX, existía una correspondencia científica (y a veces una rivalidad amistosa) entre los directores de Kew y los del Real Jardín Botánico de Madrid.

  • Botánicos españoles ilustrados como Casimiro Gómez Ortega y Antonio José Cavanilles enviaban semillas y ejemplares herborizados a Londres.

  • A cambio, Kew enviaba plantas exóticas de las colonias británicas. El Epitome refleja indirectamente este flujo de intercambio global donde Madrid era una escala clave para las plantas que venían de América.

3. Las expediciones españolas y el material de Kew

Un punto crítico es que muchas «especies nuevas» de América que aparecen en la obra de Aiton fueron originalmente descubiertas por expediciones españolas (como la de Ruiz y Pavón en Perú y Chile o la de Malaspina).

  • Debido a las alianzas y conflictos de la época (especialmente durante las Guerras Napoleónicas), mucho material botánico español acabó en manos británicas, ya fuera por intercambio científico o, en ocasiones, por interceptación de barcos.

  • El equipo de Aiton (especialmente Robert Brown) estudió este material, lo que permitió que plantas de dominios españoles fueran descritas y publicadas en catálogos ingleses como el Hortus Kewensis.

4. El «Epitome» como herramienta para España

En el siglo XIX, el Epitome de Aiton fue una obra de consulta para los botánicos españoles que querían saber qué se estaba cultivando con éxito en el extranjero. Su formato práctico lo hacía ideal para que los directores de jardines botánicos en España compararan sus colecciones con las de la «meca» botánica que era Kew.


Un ejemplo concreto: Dahlia

Aunque la Dahlia es mexicana, llegó a Europa primero a través del Real Jardín Botánico de Madrid (gracias a Cavanilles). Desde Madrid se enviaron semillas a Lady Holland en Inglaterra. El registro de cómo esas plantas se estabilizaron y clasificaron en el sistema británico quedó plasmado en obras como las de Aiton.