Cleome violacea L.

Descripción

Cleome violacea L., Sp. Pl. 672 (1753)

Familia: Cleomaceae (Cleomáceas).

Etimología del Género: Cleome= del latín cleome, según Linneo se refiere a una planta similar a la Sinapis que Linneo la incluyó en el Género Cleome.

Etimología de la Especie: violacea = por el color violeta tanto de pétalos, sépalos como de las propias anteras.

Sinónimo/Basiónimo:

Nombre Vulgar: Trébol de mostaza, mostaza loca.

Porte: 30-60 cm

Floración: 3-4-5-6-7-8-9-10

Hábitat: Habita en terrenos arenosos de carácter silíceo.

Distribución Mundial: Norte de África y Península Ibérica.

Distribución por Provincias: Al Ba Cc Co CR Gr H J Le Lu Ma Or Sa Se T

 

Hábito: Tallo erecto normalmente muy ramificado desde la base, pubescente-glanduloso, de 10-60 cm.

Hojas: Alternas, también pubescentes-glandulosas como el tallo. Las inferiores pecioladas, trifoliadas, linear-lanceoladas o lineares. Finalmente las superiores pasan a ser simples y sésiles.

Flores: En racimos terminales con brácteas más largas que los pedicelos. Flores zigomorfas, hermafroditas, tetrámeras, de 1 cm. Sépalos de 2 mm, agudos. 4 pétalos de 4-6 mm, libres, obovados, dimórficos, violáceos. Las dos formas de los pétalos de la Cleome violacea son los siguientes: los 2 pétalos superiores son unguiculados con extremo amarillento en ocasiones, y los dos pétalos inferiores son cordados contraídos en una uña.

Androceo: Estambres de 2 a numerosos con anteras violetas sobre filamentos cortos y largos, dorsifijas.

Gineceo: Ovario súpero, unilocular, cilí­ndrico, sésil o sobre un pequeño ginóforo. Finalmente estilo corto o ausente.

Fruto: En cápsula silicuiforme, de 5-15 cm, linear, cilíndrica, péndula, glandulosa, con pedicelos de 6-8 mm. Finalmente tiene cápsula dehiscente en dos valvas.

Semilla: Cleome violacea produce numerosas semillas de 1.2 mm, subglobosas y densamente papilosas.

 

 

Cleome violacea L. (conocida comúnmente como cleome violácea o espuela de hidalgo) es una planta herbácea anual perteneciente a la familia Cleomaceae (anteriormente clasificada dentro de las caparáceas). Es una especie nativa de la región mediterránea occidental, encontrándose de forma silvestre en la península ibérica y el norte de África.

A pesar de lo que sugiere su epíteto específico (violacea), sus flores suelen presentar tonos que van desde el púrpura sutil hasta matices amarillentos o rojizos muy característicos.

Características principales

  • Porte: Es una planta pequeña, que suele medir entre 15 y 50 cm de altura. Sus tallos son erectos y están cubiertos de pelos glandulares que le dan una textura pegajosa al tacto.

  • Hojas: Son alternas y generalmente trifoliadas (divididas en tres folíolos con forma de lanza) en la base, pasando a ser simples cerca de la inflorescencia.

  • Flores: Son marcadamente zigomorfas (con un solo plano de simetría) y hermafroditas. Destacan sus 4 pétalos característicos y unos estambres visiblemente largos y curvados que sobresalen de la flor.

  • Fruto: Produce una cápsula alargada y cilíndrica llamada silicua, que contiene numerosas semillas pequeñas en su interior.

Hábitat y ecología

Suele crecer en terrenos abiertos, campos de cultivo abandonados, cunetas, arenales y suelos de naturaleza preferentemente ácida o silícea. Su periodo de floración se concentra principalmente durante la primavera y los meses de verano (de mayo a septiembre).

La etimología de Cleome violacea L. es bastante curiosa, ya que combina un enigma botánico antiguo con una descripción física (que a veces confunde).

Aquí tienes el desglose de su nombre científico:

1. El género: Cleome

El origen exacto del término Cleome no está del todo claro, pero la teoría más aceptada entre los filólogos y botánicos nos lleva al griego antiguo:

  • Proviene de la palabra griega kleos (κλέος), que significa «gloria», «fama» o «renombre».

  • Se cree que el término se utilizaba originalmente en la antigüedad para referirse a una planta similar a la mostaza, debido a sus propiedades o a su aspecto llamativo, y más tarde el naturalista Carlos Linneo lo adoptó para bautizar a este género.

2. El epíteto específico: violacea

Este término proviene directamente del latín:

  • Significa «de color violeta» o «violácea».

  • El matiz: Lo curioso es que, si observas la planta en el campo, sus pétalos suelen ser más bien de un tono rosa purpúreo, a menudo combinados con una mancha amarilla muy vistosa. Sin embargo, Linneo (o los botánicos de la época que recolectaron las muestras secas para su herbario) apreciaron ese tono violáceo, el cual le dio el nombre definitivo.

3. La «L.»

No forma parte del nombre de la planta en sí, sino que es la abreviatura de Carlos Linneo (Linnaeus). Indica que él fue el científico que describió y clasificó oficialmente esta especie por primera vez en su obra en el siglo XVIII.

La publicación oficial y la primera descripción científica de Cleome violacea L. se realizó en el nacimiento mismo de la botánica moderna:

  • Obra: Species Plantarum (Volumen 2).

  • Autor: Carlos Linneo (de ahí la «L.«).

  • Año de publicación: 1753 (el año que marca el punto de partida oficial para la nomenclatura botánica moderna).

  • Página exacta: Página 672.

La anotación original de Linneo

En esa publicación histórica, Linneo incluyó una brevísima descripción en latín y registró su origen geográfico con la siguiente mención:

“Habitat in Lusitania” (Habita en Lusitania / Portugal).

Esto se debe a que los primeros ejemplares que llegaron a sus manos para ser clasificados en el jardín botánico o en su herbario personal procedían de tierras portuguesas, aunque hoy sepamos que también se extiende de forma nativa por el oeste y sur de España (como en Andalucía y Extremadura) y el norte de Marruecos.

En el caso de Cleome violacea L., la respuesta corta es que no tiene basiónimo.

Te explico por qué de forma muy sencilla: un basiónimo es el «nombre original» con el que se publicó una planta si más tarde un científico decide cambiarla de género o de categoría.

  • Como Carlos Linneo la bautizó directamente como Cleome violacea en 1753 en su obra Species Plantarum, ese es el nombre fundacional.

  • A lo largo de la historia, la planta se ha mantenido dentro del género Cleome, por lo que el nombre original nunca ha sido transferido.

Sinónimos taxonómicos

Lo que sí tiene esta planta son sinónimos (otros nombres que diferentes botánicos le dieron más tarde pensando que era una especie nueva, pero que hoy ya no son válidos). El más conocido es:

  • Cleome viridiflora Schousb. (publicado por el botánico Peter Schousboe en 1800).

Así que, taxonómicamente hablando, Cleome violacea L. es tanto el nombre aceptado como el propio nombre original de la especie.

La historia del descubrimiento científico de Cleome violacea L. está ligada al nacimiento de la botánica moderna a mediados del siglo XVIII, combinando la exploración de la península ibérica, el coleccionismo botánico de la época y la red de contactos del propio Carlos Linneo.

El relato de su «descubrimiento» para la ciencia se divide en tres fases fundamentales:

1. El origen en la «Lusitania» y la red de Linneo

Antes de que Linneo publicara su famosa obra Species Plantarum en 1753, dependía de una red internacional de recolectores y naturalistas (a quienes a menudo llamaba sus «apóstoles» o corresponsales) que le enviaban plantas secas o semillas de toda Europa y de las colonias.

Los primeros ejemplares de esta planta llegaron a manos de Linneo procedentes de Portugal (lo que en la época se denominaba con el término clásico de Lusitania). Aunque la planta es nativa de gran parte del oeste de la península ibérica y el norte de África, el espécimen tipo (el modelo físico que sirvió para describir la especie) se recogió en suelo luso.

2. Los autores pre-linneanos (El género Sinapistrum)

Aunque Linneo le dio su nombre definitivo en 1753, la planta ya había llamado la atención de botánicos anteriores (los llamados autores pre-linneanos).

Científicos y exploradores de finales del siglo XVII y principios del XVIII, como Jacques Barrelier o Johann Jacob Dillenius, habían recorrido la península ibérica recolectando plantas. Estos botánicos solían agrupar a las especies de este tipo bajo el nombre de Sinapistrum (que significa «falsa mostaza»), debido a que sus frutos (silicuas) y semillas recordaban mucho a las de las plantas de la mostaza (crucíferas).

Cuando Linneo reorganizó el sistema vivo, descartó el nombre de Sinapistrum y rescató el término griego Cleome, integrando esta especie en su nuevo sistema binomial.

3. La llegada al Herbario Linneano

El espécimen original sobre el que Linneo trabajó quedó prensado, seco y catalogado en su herbario personal (el Herbario Linneano, que hoy en día se conserva custodiado por la Sociedad Linneana de Londres).

En la hoja del herbario correspondiente a esta especie, se puede apreciar la planta con sus característicos frutos alargados y una pequeña anotación manuscrita que certifica su procedencia ibérica. Al clasificarla, Linneo se percató de que, a diferencia de otras Cleome exóticas que le llegaban de Asia o América, esta era una pequeña joya silvestre puramente mediterránea.

La distribución geográfica de Cleome violacea L. es de carácter ibero-norteafricana. Se trata de una especie con un área de distribución nativa relativamente restringida y muy vinculada al clima mediterráneo con influencia atlántica.

Su presencia se fragmenta de la siguiente manera:

1. Península Ibérica (Su principal bastión)

Es una planta fundamentalmente del oeste y sur de la península, estando prácticamente ausente o siendo muy rara en la vertiente mediterránea oriental y el norte húmedo.

  • Portugal: Está ampliamente distribuida de norte a sur por casi todo el país (regiones del Algarve, Alentejo, Beira, Estremadura y Trás-os-Montes). De hecho, históricamente se la ha conocido como «trébol amostazado de Portugal».

  • España: Es común en el cuadrante suroeste y el centro peninsular. Se encuentra catalogada oficialmente en provincias como:

    • Andalucía: Huelva, Sevilla, Córdoba, Jaén, Málaga y Granada.

    • Extremadura: Badajoz y Cáceres (donde es habitual verla en los pastizales).

    • Castilla-La Mancha: Ciudad Real y Toledo.

    • Castilla y León / Galicia: Zonas continentales u orientales más secas y de suelo silíceo como Salamanca, Zamora, León, Ourense y Lugo.

2. Norte de África

Cruza el estrecho de Gibraltar y aparece de forma nativa en Marruecos (especialmente en las laderas y valles del Rif occidental y zonas de influencia atlántica), donde comparte exactamente el mismo tipo de hábitat que en el sur de España.

3. Presencia como planta introducida

Fuera de su área mediterránea original, ha sido registrada de forma esporádica como especie introducida o exótica en algunas zonas de Sudamérica, concretamente en Perú.

Preferencias del hábitat (Altitud y Suelo)

No crece en cualquier sitio; su distribución está estrictamente ligada a sus exigencias ecológicas:

  • Suelo: Es una planta silicícola (evita los suelos calizos). Prefiere terrenos arenosos, pedregosos, cunetas, barbechos y campos de cultivo abandonados de naturaleza ácida.

  • Altitud: Se desarrolla desde el nivel del mar hasta aproximadamente los 1400 metros de altitud.

 

 

En España, Cleome violacea L. está presente de forma oficial y documentada en un total de 15 provincias, concentrándose de manera muy clara en la mitad occidental y el sur peninsular debido a su estricta necesidad de suelos silíceos (ácidos).

Dialnet

Según el compendio de referencia Flora Iberica, las provincias españolas donde se registra su presencia son:

  • Andalucía: Huelva (H), Sevilla (Se), Córdoba (Co), Jaén (J), Málaga (Ma) y Granada (Gr).

  • Extremadura: Badajoz (Ba) y Cáceres (Cc).

  • Castilla-La Mancha: Ciudad Real (CR) y Toledo (T).

  • Castilla y León: Salamanca (Sa), Zamora (Za) y León (Le).

  • Galicia: Ourense (Or) y Lugo (Lu).

Nombres comunes en España

En el territorio español, al ser una planta silvestre ligada al campo y al pastoreo, recibe varios nombres vernáculos populares:

  • Mostaza loca (el más extendido, por la forma de sus frutos y semillas similares a las de la mostaza).

  • Trébol amostazado de Portugal (debido a sus hojas divididas en tres folíolos).

  • Espuela de hidalgo.

Comportamiento y ecología en el campo español

Si caminas por el campo en primavera o verano en estas zonas, la encontrarás en los llamados pastizales terofíticos (prados de plantas anuales de corta vida), cunetas, taludes y bordes de cultivos.

Tiene una gran preferencia por los suelos arenosos o pedregosos derivados de granitos o pizarras. Como la planta está cubierta de pelos glandulares pegajosos, a menudo la verás con pequeños granos de arena o polvo adheridos a sus tallos.

Cleome violacea L. ha desarrollado una serie de adaptaciones evolutivas fascinantes que le permiten sobrevivir en un entorno hostil: los pastizales secos del Mediterráneo, caracterizados por una intensa radiación solar, suelos pobres y una fuerte escasez de agua durante el verano.

Sus principales estrategias de adaptación son las siguientes:

1. Indumento glandular y pegajoso (Protección contra el calor y depredadores)

Si tocas o miras de cerca el tallo de esta planta, notarás que es muy pegajoso. Esto se debe a que está completamente cubierto de pelos glandulares (tricomas):

  • Microclima contra la evaporación: Estos pelos secretan sustancias que rompen el viento justo en la superficie del tallo y las hojas, creando una microcapa de humedad que reduce drásticamente la pérdida de agua (transpiración).

  • Protección solar: Actúan como un «protector solar» natural, reflejando el exceso de radiación ultravioleta.

  • Defensa química: El líquido pegajoso que secretan dificulta que los insectos fitófagos (que comen plantas) se desplacen por ella o intenten morderla.

2. Estrategia anual y ciclo de vida efímero (Escape a la sequía)

  • Cleome violacea es una planta terófita (anual). No gasta energía en crear estructuras leñosas para durar años.

  • Su estrategia ante la implacable sequía veraniega no es resistirla, sino esquivarla. Germina rápidamente con las lluvias, florece y produce semillas en pocos meses. Cuando llega el calor extremo de julio y agosto, la planta madre muere, pero deja el suelo cargado de semillas que soportarán el verano en estado de latencia hasta el invierno siguiente.

3. Flores zigomorfas y estambres curvados (Especialización en polinizadores)

  • A diferencia de otras plantas de flores simétricas que aceptan a cualquier insecto, las flores de Cleome violacea tienen una simetría bilateral (zigomorfa) muy marcada.

  • Sus estambres son visiblemente largos y se curvan hacia arriba. Esta estructura está diseñada para actuar como una «plataforma de aterrizaje» obligatoria para polinizadores específicos (como pequeñas abejas silvestres). Al posarse el insecto, los estambres rozan su abdomen o dorso con total precisión, garantizando que el polen viaje eficazmente de una flor a otra.

4. Frutos en silicua elástica (Dispersión eficiente)

  • Sus frutos son cápsulas alargadas que maduran bajo el sol directo. Cuando están completamente secas, las paredes de la silicua acumulan tensión y se abren de forma repentina ante el más mínimo roce (o de manera autónoma), proyectando las semillas a cierta distancia de la planta madre.

  • Esto le permite colonizar nuevos claros de suelo arenoso y evitar que las nuevas plantas compitan entre sí por los escasos nutrientes del mismo punto.

 

 

 

 

A diferencia de otras especies de la misma familia (o de las crucíferas, con las que comparte algunas características), Cleome violacea L. no es una planta que cuente con un uso extendido o popular en la medicina tradicional ni en la industria farmacéutica. Es considerada, ante todo, una planta silvestre.

Sin embargo, desde el punto de vista botánico, químico y etnobotánico, se pueden señalar las siguientes propiedades y características:

1. Propiedades químicas (Presencia de glucosinolatos)

Al pertenecer a la familia Cleomaceae (estrechamente emparentada con las Brassicaceae, la familia de la mostaza y el brócoli), esta planta comparte con ellas una ruta metabólica defensiva específica:

  • Contiene glucosinolatos, que son compuestos orgánicos ricos en azufre y nitrógeno.

  • Cuando la planta es mordida o machacada, estos compuestos se transforman en isotiocianatos, sustancias responsables de su olor penetrante, su sabor picante y su efecto irritante. Su función principal en la naturaleza es actuar como un pesticida natural para ahuyentar a los insectos herbívoros.

2. Propiedades etnobotánicas y uso tradicional

En el pasado, en algunas zonas rurales del oeste de la península ibérica, se le dieron usos muy marginales y puntuales:

  • Rubefaciente local: Debido a los compuestos azufrados mencionados, el machaqueo de la planta fresca se llegó a utilizar de forma tópica muy esporádica para irritar la piel de manera controlada, con el fin de estimular la circulación sanguínea en zonas con dolores reumáticos (un uso similar al de las cataplasmas de mostaza). No obstante, su uso casero es peligroso ya que puede causar ampollas o dermatitis severas.

  • Uso veterinario menor: En la medicina pastoril antigua, se utilizaba en ocasiones el jugo de la planta para limpiar o desinfectar pequeñas heridas externas del ganado, aprovechando sus ligeras propiedades antisépticas.

3. Propiedades ecológicas (Su verdadero valor)

Hoy en día, el valor de esta planta no reside en el consumo humano, sino en su papel medioambiental:

  • Sostén de polinizadores: Al florecer durante los meses de verano (cuando la mayoría de las plantas de los pastizales ya se han secado), ofrece una fuente tardía y crucial de néctar y polen para pequeñas abejas silvestres, escarabajos y otros insectos polinizadores del ecosistema mediterráneo.

  • Fijadora de suelo pobre: Su capacidad para colonizar arenales y taludes ácidos ayuda a estabilizar suelos erosionados o degradados tras los incendios o el sobrepastoreo.

 

La fenología de Cleome violacea L. describe el calendario biológico de la planta a lo largo del año. Al ser una planta anual (terófita), todo su ciclo de vida —desde que nace de una semilla hasta que muere dejando nuevas semillas— ocurre en cuestión de meses, estando fuertemente adaptada al ritmo de las estaciones mediterráneas.

Según los registros botánicos oficiales (como Flora Iberica), su ciclo fenológico se extiende globalmente desde abril hasta octubre, desglosándose en las siguientes etapas:

1. Germinación y desarrollo vegetativo (Finales de invierno – Principios de primavera)

  • Cuándo: De febrero a abril.

  • Proceso: Las semillas que han pasado el invierno latentes en el suelo arenoso germinan con el aumento de las temperaturas y las lluvias de la primavera temprana. La planta desarrolla rápidamente su tallo erecto y sus hojas trifoliadas basales, cubriéndose de sus característicos pelos pegajosos para protegerse.

2. Floración (Primavera tardía – Verano)

  • Cuándo: Su periodo óptimo va de mayo a agosto, aunque puede arrancar en abril y estirarse en zonas umbrías o años lluviosos hasta octubre.

  • Proceso: La inflorescencia crece en forma de racimos terminales laxos. Las flores van abriéndose de manera escalonada desde la base del racimo hacia la punta. Al florecer en pleno verano, se convierte en un oasis de alimento clave para los insectos cuando el resto del pastizal ya se ha agostado (secado).

3. Fructificación (Verano – Principios de otoño)

  • Cuándo: De junio a octubre.

  • Proceso: Pocas semanas después de que la flor es polinizada, los pétalos caen y el ovario se estira rápidamente para formar el fruto (una cápsula alargada y cilíndrica llamada silicua). Es muy común ver en la misma planta flores abiertas en la parte superior y frutos ya completamente desarrollados y colgantes en la parte inferior del tallo.

4. Dispersión y senescencia (Finales de verano – Otoño)

  • Cuándo: De agosto a octubre.

  • Proceso: Con el calor acumulado, las silicuas se secan, se vuelven marrones y quebradizas. Mediante tensión elástica, las valvas del fruto se abren y proyectan las semillas al suelo. Una vez dispersadas las semillas, la planta agota su ciclo vital, se seca por completo y muere, asegurando la próxima generación para el año siguiente.

 

 

A nivel global, Cleome violacea L. no ha sido evaluada de forma exhaustiva por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) para su inclusión en la Lista Roja Global de Especies Amenazadas. Esto se debe a que, dentro de su área de distribución nativa (la península ibérica y el norte de África), es una planta relativamente frecuente y no sufre una amenaza de extinción inminente.

Sin embargo, si analizamos su estatus de conservación a nivel regional y normativo en España, la situación varía según la comunidad autónoma:

1. Estatus en la Lista Roja de la Flora Vascular Española

En los atlas y listas rojas de España, la especie suele estar catalogada bajo la categoría de Preocupación Menor (LC – Least Concern). Sus poblaciones en Extremadura, Andalucía occidental y los valles del centro peninsular son estables, ya que es una planta ruderal que se beneficia de terrenos removidos, cunetas y zonas de pastoreo.

2. Protecciones a nivel autonómico

Aunque no es una especie en peligro crítico, algunas comunidades autónomas de la periferia de su área de distribución (donde la planta es mucho más rara o escasa) la tienen incluida en sus normativas de protección para evitar la pérdida de biodiversidad local:

  • Castilla y León: Está incluida en el Catálogo de Flora Protegida de Castilla y León bajo la categoría de «De Atención Preferente». En provincias como León, Zamora o Salamanca, sus poblaciones son más fragmentadas y ligadas a microhábitats muy específicos.

  • Galicia: Sus citas son muy escasas (restringidas a puntos concretos de Ourense y el sur de Lugo). Aunque no tiene una categoría de amenaza máxima, se realiza un seguimiento de sus poblaciones debido a la rareza de sus hábitats ácidos y secos en el clima atlántico gallego.

Amenazas potenciales a sus hábitats

Aunque la UICN no la considere amenazada, las poblaciones locales de Cleome violacea se enfrentan a riesgos antrópicos debido a los lugares donde crece:

  • Uso de herbicidas: Al crecer en lindes de caminos, taludes y bordes de campos de cultivo, las campañas de desbroce químico y el uso intensivo de herbicidas agrícolas diezman con facilidad sus poblaciones anuales antes de que puedan soltar la semilla.

  • Pérdida de pastizales tradicionales: La urbanización de zonas periféricas y el abandono del pastoreo tradicional (que mantenía abiertos los claros de suelo arenoso que ella necesita) alteran la dinámica de su hábitat natural.