Beta maritima L.

Descripción

Beta maritima L., Sp. Pl. ed. 2: 322 (1762)

 

Familia: Chenopodiaceae (Quenopodiáceas).

Etimología del Género: Beta=del latín beta,-ae; acelga. Por el parecido de sus hojas a las de las acelgas de tierra.

Etimología de la Especie: maritima=del latín maritinum,-a,-um; marítimo, de mar. Porque su hábitat es cercano a los mares.

Sinónimo/Basiónimo:

Beta vulgaris subsp. maritima (L.) Arcang., Comp. Fl. Ital. 593 (1882)
Beta atriplicifolia Rouy in Rev. Sci. Nat., ser. 3 3(2): 246-247 (1883)
Beta vulgaris var. marcosii O. Bolós & Vigo in Butll. Inst. Catalana Hist. Nat. 38: 88 (1974)

Nombre Vulgar: Acelga marina. acelga silvestre.

Porte: Hasta 80 cm.

Floración: 4-5-6-7-8-9-10

Hábitat: Acantilados costeros y arenales salinos. Prefiere suelos nitrificados.

Distribución Mundial: Oeste y Sur de Europa, Suroeste y Sur de Asia, Norte de África y Macaronesia.

Distribución por Provincias: A Ab Al B Ba Bi C Ca Cs Ge Gr Hu J L Le Lo Lu M Ma Mu Na O PM Po S Se SS T V Vi Z

 

 

 

 

La Beta maritima L., comúnmente conocida como acelga marina o beterraga silvestre, es una planta fascinante porque es la «madre» biológica de muchas hortalizas que hoy tenemos en la cocina.

Aquí tienes los detalles clave sobre esta especie:

1. Perfil Botánico y Taxonomía

Pertenece a la familia Amaranthaceae (anteriormente Chenopodiaceae). Es considerada la subespecie silvestre de la cual derivan la remolacha azucarera, la remolacha de mesa, la acelga y la remolacha forrajera.

  • Nombre científico: Beta vulgaris subsp. maritima (aunque a menudo se cita como Beta maritima L.).

  • Hábito: Es una planta herbácea perenne o bienal, muy resistente.

  • Hojas: Son de color verde brillante, algo carnosas (suculentas) y de forma ovada o romboidal.

2. Hábitat y Distribución

Como su nombre indica, es una planta halófila (amante de la sal).

  • Se encuentra de forma natural en las costas del Mediterráneo y en las costas atlánticas de Europa, llegando hasta el sur de Escandinavia.

  • Crece en acantilados, playas de guijarros y marismas, donde la salinidad impediría el crecimiento de casi cualquier otra planta.

3. Importancia Genética y Agrícola

Este es el punto más relevante hoy en día. Al ser el pariente silvestre de los cultivos comerciales, posee una diversidad genética que hemos perdido en las variedades domésticas:

  • Resistencia: Tiene genes naturales de resistencia a enfermedades como la Cercospora y a condiciones de estrés hídrico o salinidad extrema.

  • Mejoramiento: Los científicos la utilizan para cruzarla con remolachas comerciales y crear variedades más robustas frente al cambio climático.


4. Usos

Uso Descripción
Comestible Sus hojas son comestibles y tienen un sabor similar a la espinaca o la acelga, aunque más intenso y salino.
Medicinal Tradicionalmente se ha usado en infusiones por sus propiedades depurativas, aunque su uso es menor hoy en día.
Investigación Es un modelo de estudio para entender cómo las plantas se adaptan a suelos salinos.

Nota curiosa: A diferencia de la remolacha que compramos en el súper, la Beta maritima no suele desarrollar una raíz gruesa y bulbosa; su energía se concentra en sobrevivir al duro entorno costero.

La etimología de esta planta es un viaje interesante que nos lleva desde los sonidos de las lenguas celtas hasta la geografía de las costas europeas.

Aquí tienes el desglose del nombre Beta maritima L.:

1. El Género: Beta

Existen un par de teorías principales sobre el origen de esta palabra, que fue adoptada por los romanos (latín):

  • Origen Celta: La teoría más aceptada sugiere que proviene del celta bett, que significa «rojo». Esto hace referencia al color rojizo que suelen adquirir los tallos y, en el caso de sus descendientes domesticadas, la raíz.

  • Forma de la Semilla: Otra hipótesis menos académica pero curiosa dice que los antiguos griegos la llamaban así porque la forma de la semilla se parece a la letra griega beta ($\beta$). Sin embargo, es más probable que el latín beta simplemente fuera la adaptación del término común para la planta.

2. El Epíteto: maritima

Este es un adjetivo latino directo y descriptivo:

  • Proviene de maritimus, que significa «perteneciente al mar» o «que crece junto al mar».

  • Define perfectamente su nicho ecológico, ya que, a diferencia de otras subespecies, esta solo prospera en zonas costeras bajo la influencia de la brisa marina y la salinidad.

3. La Autoridad: L.

La letra L. no es parte del nombre científico en sí, sino la abreviatura de Carlos Linneo (Carolus Linnaeus).

  • Indica que Linneo fue el primer científico en describir y clasificar formalmente la especie en el siglo XVIII (específicamente en su obra Species Plantarum).


En resumen:

El nombre científico se traduce literalmente como «la planta roja que crece en el mar». Curiosamente, aunque la Beta maritima es mayormente verde, sus tallos suelen mostrar esos pigmentos rojos (betalaínas) que delatan su parentesco con la remolacha.

La distribución de la Beta maritima L. es predominantemente costera, extendiéndose por gran parte del Viejo Mundo. Es una planta que ha seguido las líneas de costa de forma casi ininterrumpida desde el norte de Europa hasta el sur de Asia.

Aquí tienes el detalle de su presencia geográfica:

1. Europa (Su núcleo principal)

Es muy común en casi toda la fachada marítima europea:

  • Atlántico: Desde el sur de Noruega y las Islas Británicas, bajando por las costas de Francia hasta la Península Ibérica.

  • Mediterráneo: Se encuentra en prácticamente todas las costas de los países mediterráneos (España, Italia, Grecia, Balcanes).

  • Islas: Es abundante en los archipiélagos de la Macaronesia (Azores, Madeira y Canarias).

2. Cuenca del Mediterráneo y África

  • Norte de África: Se distribuye por las costas de Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto.

  • Oriente Próximo: Presente en las costas de Turquía, Siria, Líbano, Israel y hasta el Mar Caspio.

3. Asia

Su rango se extiende hacia el este, llegando hasta el Suroeste de Asia e incluso zonas de la India. En estas regiones, aunque prefiere la costa, a veces se aventura hacia el interior en suelos que mantienen una alta salinidad (como antiguas cuencas marinas o estepas salinas).

4. Presencia en España

En la Península Ibérica, la Beta maritima es omnipresente en el litoral:

  • Costas Gallegas y Cantábricas: Donde crece en acantilados y playas de guijarros.

  • Costa Mediterránea y Baleares: Muy común en dunas, roquedales y cerca de salinas.

  • Interior: Curiosamente, se puede encontrar en algunos puntos del interior de la península (como en el valle del Ebro o zonas de Castilla), generalmente en suelos salitrosos o áreas influenciadas por la actividad humana (zonas ruderales).


Factores que limitan su distribución

Factor Influencia
Salinidad Es su gran ventaja; donde otras plantas mueren por la sal, ella prospera sin competencia.
Luz Es una especie heliófila (necesita pleno sol). No la verás nunca en el interior de bosques o zonas sombrías.
Temperatura Aunque es resistente, prefiere climas templados o cálidos. En el extremo norte de Europa, su presencia es más escasa.

Dato importante: Debido al comercio de semillas y al transporte marítimo, la especie se ha naturalizado en otros continentes como América (especialmente en costas de EE.UU. y Argentina), aunque allí se considera introducida.

Como ya hemos pincelado, la Beta maritima es una especialista del litoral. Su hábitat está definido por condiciones que para la mayoría de las plantas serían letales: alta salinidad, vientos constantes y suelos pobres.

Se la clasifica principalmente como una especie halófila (que tolera la sal) y nitrofila (que gusta de suelos ricos en nitrógeno, a menudo procedentes de restos orgánicos marinos).

Aquí te detallo los microhábitats donde suele prosperar:

1. Ambientes Costeros (Su hábitat natural)

Es donde se siente «en casa» y donde mejor compite contra otras especies:

  • Playas de guijarros y cantos rodados: Es común verla emergiendo entre las piedras, donde acumula materia orgánica arrastrada por las mareas.

  • Acantilados marinos: Se asienta en las repisas y grietas de las rocas, soportando el salitre directo de las olas.

  • Dunas embrionarias: Aparece en las zonas de dunas más cercanas al mar, donde la arena aún está muy influenciada por la sal.

  • Marismas y salinas: Tolera los bordes de las lagunas saladas, aunque prefiere zonas que no estén permanentemente inundadas.

2. Ambientes Antropizados (Hábitats ruderales)

Debido a su resistencia, también se comporta como una «mala hierba» muy eficiente en zonas alteradas por el ser humano cerca de la costa:

  • Cunetas y bordes de caminos: Siempre que el suelo tenga cierta mineralización.

  • Escombreras y solares abandonados: Especialmente en ciudades costeras o puertos.

  • Campos de cultivo: A veces aparece como maleza en huertos cercanos al mar.

3. Condiciones del Suelo y Clima

Para que la Beta maritima se establezca, el hábitat debe cumplir ciertos requisitos:

  • Textura: Prefiere suelos arenosos, limosos o pedregosos que permitan un buen drenaje. No le gusta el encharcamiento dulce prolongado.

  • Nutrientes: Tiene una gran afinidad por suelos ricos en nitratos. Por eso, es común verla donde se acumulan algas en descomposición (arribazones) o cerca de asentamientos humanos.

  • Exposición: Es una planta de pleno sol. Su hábitat siempre será abierto; desaparece rápidamente si queda bajo la sombra de matorrales densos o árboles.


Resumen de Adaptaciones al Hábitat

Adaptación Función
Hojas carnosas Almacenan agua y permiten diluir la concentración de sal en sus tejidos.
Raíz pivotante profunda Le permite anclarse en suelos inestables (arena/piedras) y buscar humedad.
Resistencia a la sal Posee mecanismos celulares para excretar o secuestrar el exceso de sodio.

 

Si te encuentras a la Beta maritima directamente en la playa, estás observando su estado más puro y resistente. En este entorno, la planta no solo «sobrevive», sino que domina gracias a una serie de estrategias biológicas fascinantes.

Aquí te explico cómo se comporta y dónde encontrarla exactamente cuando estás sobre la arena:

1. ¿En qué parte de la playa crece?

No la verás en la orilla donde rompen las olas (zona de barrido), sino un poco más atrás, en la zona de «arribazón»:

  • Línea de marea alta: Se instala donde el mar deposita restos orgánicos, principalmente algas en descomposición (como la Posidonia en el Mediterráneo).

  • Dunas primarias: Actúa como una de las plantas colonizadoras que ayudan a fijar la arena, evitando que el viento la desplace totalmente.

  • Suelos nitrificados: Al crecer sobre restos de algas muertas, aprovecha el alto contenido de nitrógeno que estas liberan al pudrirse.

2. Adaptaciones extremas al ambiente playero

Para vivir en la arena frente al mar, la Beta maritima ha desarrollado «superpoderes»:

  • Hojas suculentas: Sus hojas en la playa son mucho más gruesas y carnosas que las de una acelga de huerto. Esto es para almacenar agua dulce y diluir la sal que absorbe.

  • Capa cerosa: Tienen una película brillante que refleja la intensa radiación solar de la costa y evita que el viento salino le robe la humedad (evapotranspiración).

  • Crecimiento postrado: A menudo crece pegada al suelo para evitar el impacto directo del viento cargado de arena y sal, formando rosetas circulares muy estéticas.

3. El ciclo de vida en la costa

Si vas en diferentes épocas del año, verás cambios drásticos:

  • Primavera: Verás las rosetas verdes vibrantes y tiernas.

  • Verano: Lanza unos tallos largos y algo desgarbados (espigas) llenos de flores diminutas y verdosas que pasan desapercibidas.

  • Otoño/Invierno: La planta puede volverse de un tono rojizo o púrpura oscuro, una respuesta protectora contra el frío y el exceso de luz.


Peligros de la playa para la planta

Aunque es una «guerrera», la Beta maritima enfrenta dos grandes amenazas en las playas:

  1. Turismo: El pisoteo constante y la limpieza mecánica de las playas (máquinas que criban la arena) destruyen sus poblaciones.

  2. Hibridación: Si hay huertos cerca de la costa, el polen de las remolachas cultivadas puede llegar a la playa y mezclarse con la silvestre, alterando su pureza genética.

Consejo de recolección: Si piensas probarla, asegúrate de que sea una playa limpia (lejos de desagües o puertos) y nunca arranques la raíz. Corta solo unas pocas hojas exteriores para que la planta siga cumpliendo su función de retener la arena.

En Andalucía, la Beta maritima L. (acelga marina) tiene una presencia muy destacada y diversa, encontrándose tanto en su hábitat costero natural como en enclaves salinos del interior.

Aquí tienes el detalle de su localización en la región:

1. Localización Costera (Su hábitat principal)

Se distribuye por prácticamente todo el litoral andaluz, desde el Atlántico hasta el Mediterráneo:

  • Almería: Es muy común en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar (Níjar, Carboneras), donde se la conoce localmente como «acelguilla del monte» o «acelga del monte». También aparece en dunas y arenales de Sorbas.

  • Huelva: Presente en los arenales costeros de Doñana (Almonte), donde a menudo recibe el nombre vernáculo de «penca».

  • Cádiz y Málaga: Se localiza en acantilados marinos, playas de guijarros y dunas móviles. Es frecuente en los alrededores de marismas y salinas (como las de San Fernando o la Bahía de Cádiz).

2. Localización en el Interior

A diferencia de otras regiones donde es estrictamente costera, en Andalucía la Beta maritima se aventura hacia el interior, aprovechando suelos con características químicas específicas:

  • Jaén: Curiosamente, existen registros importantes en zonas de montaña y campiña, como en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas (Cazorla, Orcera, Segura de la Sierra), donde crece en terrenos ruderalizados y se consume tradicionalmente. También en Sierra Morena (Andújar) y la Sierra Sur (Los Villares).

  • Zonas Salinas de Interior: Puede aparecer en los bordes de lagunas endorreicas saladas (como las de la zona de Antequera en Málaga o el sur de Córdoba).

3. Estatus de Conservación

En Andalucía, la especie está incluida en la Lista Roja de la Flora Vascular de Andalucía con la categoría de LC (Preocupación Menor). Esto significa que, aunque no está en peligro inminente de extinción, sus poblaciones costeras son monitoreadas debido a la presión del turismo y la degradación del litoral.

4. Nombres locales en Andalucía

La riqueza de esta planta en la región se refleja en la variedad de nombres que recibe según la zona:

  • «Acelguilla del monte» o «Acelga del campo» (Almería).

  • «Ajelga» o «Romanza» (Jaén/Cazorla).

  • «Acelgón» (Jaén/Sierra Sur).

  • «Vinagreras» (Andújar).

Nota de observación: Si la buscas en Andalucía, el mejor momento es entre febrero y junio, cuando las rosetas están más verdes y carnosas antes de que el intenso calor del verano andaluz agoste la planta.

La Beta maritima es una auténtica «superviviente» de la evolución. Para prosperar en la primera línea de playa, donde la mayoría de las plantas morirían deshidratadas o quemadas por la sal, ha desarrollado un kit de adaptaciones morfológicas y fisiológicas asombroso.

Podemos dividirlas en tres grandes bloques:


1. Adaptaciones a la Salinidad (Halofilia)

La sal es su mayor reto. Si una planta normal absorbe mucha sal, sus células colapsan. La acelga marina utiliza varias tácticas:

  • Suculencia: Sus hojas son gruesas y carnosas. No es por estética; almacenan grandes cantidades de agua para diluir la concentración de sal en sus tejidos y que no sea tóxica.

  • Compartimentación (Vacuolas): Tiene la capacidad de «secuestrar» el sodio dentro de unas bolsas celulares llamadas vacuolas, manteniéndolo alejado de la maquinaria vital de la célula.

  • Ajuste osmótico: Acumula solutos compatibles (como la glicina betaína) para que sus raíces puedan seguir absorbiendo agua del suelo aunque este esté muy cargado de sal.

2. Adaptaciones a la Desecación y el Sol (Xerofilia)

En la playa hace mucho calor, hay mucho viento y la arena no retiene agua.

  • Cutícula cerosa: Si tocas una hoja de Beta maritima, notarás que es algo «cerosa» o brillante. Esa capa de cutina actúa como un impermeable, evitando que el sol y el viento le roben la humedad.

  • Reflexión de la luz: El color verde brillante y la textura lisa ayudan a reflejar parte de la radiación solar, evitando el sobrecalentamiento.

  • Raíz pivotante: Posee una raíz principal muy larga y fuerte que penetra profundamente en la arena o entre las grietas de las rocas para buscar vetas de agua dulce que se filtran por debajo de la capa salina.

3. Adaptaciones a la Dinámica Costera

  • Hábito postrado: A menudo crece pegada al suelo, formando rosetas planas. Esto la protege de ser arrancada por vientos fuertes y reduce el impacto de los granos de arena que vuelan a gran velocidad (abrasión).

  • Dispersión de semillas (Hidrocora): Sus frutos (glomérulos) son algo corchosos y pueden flotar. Esto permite que las mareas transporten las semillas a otras playas, colonizando nuevos territorios.

  • Resiliencia al enterramiento: Si una duna se mueve y la cubre parcialmente, tiene la capacidad de seguir creciendo y emerger de nuevo.


Comparativa: Silvestre vs. Cultivada

Característica Beta maritima (Silvestre) Beta vulgaris (Huerto)
Hojas Pequeñas, muy carnosas, muy brillantes. Grandes, más finas, mates.
Raíz Delgada, leñosa, ramificada. Gruesa, bulbosa, cargada de azúcar.
Resistencia Extremadamente alta a plagas y sal. Moderada, requiere cuidados.

Dato científico: Gracias a estas adaptaciones, la Beta maritima es una fuente genética vital. Se están usando sus genes para crear remolachas que puedan crecer en suelos salinizados debido al cambio climático.

Las propiedades de la Beta maritima son, en esencia, una versión «concentrada» de las que encontramos en la acelga común o la remolacha. Al crecer en condiciones de estrés (sal, sol intenso y falta de agua), la planta genera una mayor densidad de ciertos compuestos protectores.

Podemos dividir sus propiedades en tres categorías: nutricionales, medicinales y genéticas.

1. Propiedades Nutricionales

Es un «superalimento» silvestre. Sus hojas son ricas en:

  • Minerales: Debido a su hábitat, tiene un contenido muy alto en hierro, potasio y magnesio, además de sodio natural.

  • Vitaminas: Excelente fuente de Vitamina A (betacarotenos), Vitamina C y Vitamina K.

  • Fibra: Sus hojas carnosas aportan una fibra de alta calidad que favorece el tránsito intestinal.

  • Bajo aporte calórico: Al igual que sus parientes cultivadas, tiene muy pocas calorías pero una gran densidad de nutrientes.

2. Propiedades Bioactivas y Medicinales

La planta produce metabolitos secundarios para defenderse del entorno marino, los cuales tienen efectos en la salud humana:

  • Betalaínas: Son los pigmentos (rojos y amarillos) que le dan color a sus tallos. Tienen potentes propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

  • Efecto Hipoglucemiante: Estudios indican que algunos extractos de Beta maritima pueden ayudar a regular los niveles de glucosa en sangre.

  • Depurativa y Diurética: Tradicionalmente se ha usado en infusión o caldos para ayudar a limpiar el sistema urinario y combatir la retención de líquidos.

3. Propiedades Genéticas (Valor Agronómico)

Desde un punto de vista científico, esta es su propiedad más valiosa. Es un «reservorio genético»:

  • Resistencia a patógenos: Posee genes naturales de resistencia contra hongos como la Cercospora beticola y virus que atacan a la remolacha azucarera.

  • Tolerancia a la salinidad: Sus mecanismos para sobrevivir en la playa son la clave para desarrollar cultivos que resistan la desertificación y el riego con aguas salobres.


Tabla Comparativa: Sabor y Textura

Propiedad Beta maritima (Silvestre) Acelga común (Cultivada)
Sabor Intenso, salino, ligeramente amargo. Suave, dulce, terroso.
Textura Crujiente y carnosa (incluso tras cocción). Tierna y blanda.
Potasio Muy Alto. Alto.

⚠️ Una advertencia importante: Oxalatos

Al igual que las espinacas y las acelgas, la Beta maritima contiene ácido oxálico.

  • Efecto: En exceso, puede interferir con la absorción de calcio y favorecer la formación de cálculos renales.

  • Solución: Se recomienda hervirlas brevemente y desechar el agua, o consumirlas con moderación si se comen crudas en ensalada.

 

En Andalucía y otras zonas costeras, la Beta maritima (conocida como acelguilla o acelga de campo) ha sido un recurso de supervivencia y un manjar de la «cocina de recolección». Su sabor es más potente, salino y concentrado que el de la acelga de supermercado.

Aquí tienes tres formas tradicionales de prepararla:


1. El Revuelto de «Acelguillas» (Estilo Sierra de Cazorla)

Es la forma más común en el interior de Andalucía, donde se aprecia mucho su textura crujiente.

  • Ingredientes: Manojo de hojas de Beta maritima, ajos, huevos, aceite de oliva virgen extra (AOVE) y unos trozos de jamón o panceta.

  • Preparación: 1. Lava bien las hojas y dales un hervor rápido (3-4 minutos) para suavizar el amargor y los oxalatos. Escurre bien.

    2. En una sartén con AOVE, dora unos dientes de ajo laminados y el jamón.

    3. Añade las acelguillas y saltéalas hasta que pierdan el exceso de agua.

    4. Cuaja un par de huevos por encima, dejando el revuelto jugoso.

  • Punto clave: No añadas mucha sal; la planta ya aporta un toque salino natural de la costa.


2. Potaje de Acelgas Silvestres y Garbanzos

Un plato de cuchara clásico de la cuaresma andaluza que gana mucha intensidad con la variedad silvestre.

  • Ingredientes: Garbanzos cocidos, un buen manojo de Beta maritima, bacalao desalado (opcional), pan frito, ajos, pimentón de la Vera y comino.

  • Preparación:

    1. Haz un «majao» con el pan frito, los ajos y el comino.

    2. En una olla, añade los garbanzos, las acelguillas troceadas y el bacalao.

    3. Incorpora el pimentón y el majao para espesar el caldo.

    4. Cocina a fuego lento hasta que la hoja esté tierna.

  • Por qué funciona: El sabor potente de la acelga marina equilibra perfectamente la cremosidad del garbanzo.


3. Ensalada de Hojas Jóvenes (Receta «Raw»)

Solo apta para los brotes más tiernos recolectados al principio de la primavera.

  • Ingredientes: Hojas pequeñas de la roseta central, nueces, queso de cabra y una vinagreta de miel.

  • Preparación:

    1. Usa solo las hojas más pequeñas y brillantes (las más carnosas).

    2. Al ser suculentas, tienen un «crac» muy agradable al morder.

    3. Alíñalas con una vinagreta dulce (miel o mostaza) para contrastar el punto salado-amargo de la planta.


💡 Consejos de «Chef Silvestre»

Consejo Razón
Blanquear siempre Un hervor previo de 2 minutos quita el exceso de amargor y oxalatos.
Solo las hojas El tallo de la Beta maritima silvestre es más fibroso que el de la acelga de huerto; es mejor usar solo la parte verde.
Recolección Nunca recojas hojas que estén cerca de carreteras o en zonas de paso de perros en la playa.

 

Estado de Conservación (Listas Rojas)

A nivel global y regional, se evalúa su riesgo de extinción:

  • UICN (Mundial): Está catalogada como LC (Preocupación Menor). Es una planta abundante y con una distribución muy amplia.

  • Andalucía: En la Lista Roja de la Flora Vascular de Andalucía, también aparece como LC. No obstante, se considera una especie de «interés especial» debido a su valor como Pariente Silvestre de Cultivos (CWR, por sus siglas en inglés).

  • Amenazas catalogadas: Aunque la especie no va a desaparecer, sus hábitats (playas y dunas) están bajo presión por el urbanismo, la limpieza mecánica de playas y el turismo masivo.

3. Catalogación como Recurso Fitogenético

Este es el catálogo más importante para esta planta hoy en día. La FAO y los bancos de germoplasma la clasifican como:

  • Prioridad I de Conservación: Debido a que es el ancestro de la remolacha, sus genes son «oro puro» para la seguridad alimentaria.

  • Protección Ex-situ: Sus semillas están guardadas en los principales bancos de semillas del mundo (como el de Svalbard en Noruega o el Centro de Recursos Fitogenéticos en España) para evitar que se pierda su diversidad genética.


4. Catalogación según su Aprovechamiento

Categoría Estatus
Arvense / Ruderal Catalogada a veces como «maleza» cuando crece en bordes de caminos o campos agrícolas.
Halófila Catalogada botánicamente como planta tolerante a la sal.
Comestible Reconocida en catálogos de flora silvestre de uso alimentario (etnobotánica).

5. ¿Es una especie protegida?

No de forma general. No está en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial a nivel nacional. Sin embargo:

  • Si se encuentra dentro de un espacio protegido (como el Parque Natural de Cabo de Gata o Doñana), su recolección está regulada y suele requerir permisos específicos, especialmente si es para fines comerciales.

 

 

Por qué Carlos Linneo incluyó la Beta maritima en la segunda edición de su obra cumbre, Species Plantarum (publicada en 1762), y no en la primera (1753).

La razón no fue un descuido, sino una cuestión de evolución en su criterio científico y la llegada de nuevas muestras. Aquí tienes las razones clave:

1. El concepto de «Variedad» vs. «Especie»

En la primera edición (1753), Linneo agrupó casi todas las remolachas bajo una sola especie: Beta vulgaris. Para él, en ese momento, las diferencias entre la remolacha de huerto y la silvestre no eran suficientes para separarlas; consideraba a la silvestre simplemente como una «variedad» adaptada al mar.

2. Nuevas muestras y observación

Entre 1753 y 1762, Linneo recibió muestras más precisas de las costas de Inglaterra y Francia. Al observar la Beta maritima con más detalle, notó características constantes que la diferenciaban de las variedades cultivadas:

  • Hábito de crecimiento: Su tallo era más decumbente (postrado) y leñoso.

  • Ciclo de vida: Su naturaleza perenne era más marcada que en las formas cultivadas.

  • Morfología foliar: La consistencia coriácea y la forma de sus hojas en estado silvestre eran muy estables.

Esto le llevó a concluir que merecía un nombre específico propio, elevándola al rango de especie como Beta maritima en la segunda edición.

3. El debate que inició Linneo

Curiosamente, la decisión de Linneo en esa segunda edición abrió un debate taxonómico que dura hasta hoy:

  • En 1762, Linneo decidió que eran especies distintas (B. vulgaris y B. maritima).

  • Los botánicos modernos, gracias a la genética, han vuelto en parte a la idea original de Linneo de 1753: hoy se considera que son la misma especie, pero se clasifican como subespecies (Beta vulgaris subsp. maritima).


Resumen de las ediciones:

Obra Año Catalogación
Species Plantarum (1ª Ed.) 1753 Incluida dentro de Beta vulgaris.
Species Plantarum (2ª Ed.) 1762 Publicada como especie independiente: Beta maritima.

Dato curioso: Linneo solía corregir y ampliar sus obras basándose en la correspondencia que mantenía con «buscadores de plantas» de toda Europa. La Beta maritima fue una de las muchas especies que ganaron su «independencia» gracias a que Linneo recibió mejores ejemplares de herbario.