





Beta macrocarpa Guss.
- Descripción
Descripción
Beta macrocarpa Guss., Fl. Sicul. Prodr. 1: 302 (1827)
Familia: Chenopodiaceae (Quenopodiáceas)
Etimología del Género: Beta=del latín beta,-ae; acelga. Por el parecido de sus hojas a las de las acelgas de tierra.
Etimología de la Especie: macrocarpa=del griego makros,-a,-on; grande. Y del griego karpos; fruto.
Sinónimo/Basiónimo:
Beta bourgaei Coss., Not. Pl. Crit. 44 (1849)
Nombre Vulgar: –
Porte: Hasta 40 cm.
Floración: 2-3-4-5-6-7
Hábitat: Arenales ruderalizados cerca de la costa.
Distribución Mundial: Sur de Europa, región mediterránea, Norte de Áfica y Macaronesia.
Distribución por Provincias: A Al Ca Mu Na PM Se V

La Beta macrocarpa Guss. es una planta silvestre perteneciente a la familia de las Amarantáceas (Amaranthaceae), estrechamente emparentada con la remolacha común, la acelga y el azúcar de remolacha (Beta vulgaris).
Aquí tienes los detalles clave sobre esta especie:
1. Clasificación y Origen
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Nombre científico: Beta macrocarpa Guss.
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Origen: Es nativa de la cuenca del Mediterráneo y las costas del Atlántico (como las Islas Canarias y el norte de África).
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Hábitat: Suele crecer en zonas costeras, terrenos salinos (halófila), marismas y áreas ruderales (bordes de caminos o terrenos perturbados).
2. Características Morfológicas
A diferencia de la remolacha cultivada, esta es una especie más rústica:
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Ciclo de vida: Generalmente es una planta anual.
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Porte: Puede ser postrada o erecta, con tallos que a menudo presentan tonos rojizos.
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Hojas: Son carnosas, de forma ovada a cuneiforme.
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Flores y Frutos: Su nombre macrocarpa (del griego «fruto grande») hace referencia a sus glomérulos (agrupaciones de frutos) que son notablemente más grandes y endurecidos que los de otras especies de Beta.
3. Importancia Genética y Agrícola
Esta planta es de gran interés para la ciencia por ser un pariente silvestre de los cultivos (CWR). Los investigadores la estudian por las siguientes razones:
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Resistencia a enfermedades: Posee genes que le confieren resistencia natural a virus como el de la rizomanía y a nematodos que afectan a la remolacha azucarera.
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Tolerancia al estrés: Al vivir en ambientes salinos y áridos, es una fuente potencial de genes para mejorar la tolerancia a la salinidad y la sequía en cultivos comerciales.
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Barreras reproductivas: Aunque está emparentada con Beta vulgaris, cruzar ambas especies es complejo debido a diferencias genéticas, lo que la sitúa en el «tercer grupo de reserva genética» (Primary/Secondary/Tertiary Gene Pool).
4. Estado de Conservación
Aunque no es una especie en peligro crítico a nivel global, sus poblaciones locales en zonas costeras se ven a menudo amenazadas por el desarrollo urbanístico y turístico, lo que hace que su preservación en bancos de germoplasma sea prioritaria.
La etimología del nombre científico Beta macrocarpa Guss. es un viaje interesante entre el latín clásico, el griego antiguo y la historia de la botánica siciliana.
Aquí tienes el desglose:
1. El Género: Beta
Proviene directamente del latín beta.
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Origen: Los romanos ya usaban este término para referirse a la remolacha y la acelga.
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Curiosidad: Algunos filólogos sugieren que la palabra tiene un origen celta, debido a la forma de la semilla, que se asemeja a la letra griega $\beta$ (beta), aunque esta es una teoría más popular que académica.
2. El Epíteto: macrocarpa
Este término es un adjetivo compuesto de origen griego que describe una característica física prominente de la planta:
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Makros ($\mu\alpha\kappa\rho\text{ó}\varsigma$): Significa «grande» o «largo».
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Karpos ($\kappa\alpha\rho\pi\text{ó}\varsigma$): Significa «fruto».
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Significado completo: «De fruto grande». Como te mencioné antes, sus glomérulos (los paquetes de semillas) son notablemente más voluminosos y leñosos que los de la remolacha común (Beta vulgaris).
3. La Autoridad: Guss.
No es parte del nombre de la planta en sí, sino la abreviatura del autor que la describió formalmente para la ciencia:
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Se refiere a Giovanni Gussone (1787–1866), un célebre botánico italiano.
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Gussone fue el director del Jardín Botánico de Palermo y es responsable de catalogar gran parte de la flora del sur de Italia y Sicilia, donde esta especie es común.
Resumen Etimológico
Beta macrocarpa: La «remolacha de frutos grandes», descrita por Gussone.
La Beta macrocarpa Guss. tiene una distribución principalmente circummediterránea y macaronésica. A diferencia de su pariente la remolacha de mar (Beta vulgaris subsp. maritima), que llega hasta el Mar del Norte, la macrocarpa prefiere climas más cálidos y zonas costeras térmicas.
Su presencia se divide en las siguientes regiones:
1. Cuenca del Mediterráneo
Es donde se encuentra su mayor densidad de poblaciones:
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Sur de Europa: Es común en las costas de España (especialmente en el Levante, Andalucía y las Islas Baleares como Ibiza y Formentera), Italia (Sicilia, Cerdeña y la costa adriática), Grecia y las islas del Egeo.
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Norte de África: Se extiende por el litoral de Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto.
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Oriente Próximo: Presente en las costas de Israel, Líbano y Turquía.
2. Región Macaronésica
La especie habita en varios archipiélagos del Atlántico, donde a menudo muestra adaptaciones locales:
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Islas Canarias: Presente en casi todas las islas.
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Madeira y Azores: Aunque menos frecuente que en las Canarias, también se han registrado poblaciones.
3. Distribución Atlántica (Límite Norte)
Su presencia en el Atlántico continental es más restringida que la de otras especies de Beta:
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Se encuentra en el sur de Portugal (Algarve) y llega hasta algunas zonas del suroeste de Francia. Rara vez sube más al norte, ya que depende de inviernos suaves.
Hábitat y Ecología
No la encontrarás en cualquier sitio; es una especialista en ambientes difíciles:
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Halófila: Tolera niveles muy altos de salinidad, por lo que vive en marismas, saladares y dunas.
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Ruderal: Debido a su resistencia, también coloniza «zonas de desperdicio» o perturbadas por el hombre, como bordes de caminos costeros, puertos y solares abandonados cerca del mar.
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Altitud: Es estrictamente de tierras bajas, moviéndose generalmente entre los 0 y 500 metros sobre el nivel del mar.
Nota sobre su estado: En algunas regiones, como ciertas áreas de Italia y el sur de España, se considera una especie en retroceso debido a la presión urbanística en la costa, llegando a ser clasificada en algunos catálogos locales como especie «En Peligro» (EN).
El hábitat de la Beta macrocarpa Guss. es un ejemplo perfecto de especialización en entornos difíciles, donde la alta salinidad y la escasez de agua dulce limitarían a la mayoría de las plantas.
Se la considera una especie psammófila (amante de la arena) y halófila (tolerante a la sal), y su nicho ecológico se define por los siguientes entornos:
1. Zonas Costeras y Litorales
Es su hábitat principal. Se encuentra en la franja donde la influencia marina es directa:
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Marismas y saladares: Lugares con suelos pesados, arcillosos y con alta concentración de sales.
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Sistemas dunares: En las zonas de retro-duna (donde el viento no es tan violento como en la primera línea) y en depresiones húmedas entre dunas.
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Acantilados bajos: En pequeñas acumulaciones de suelo entre las rocas donde llega el salitre.
2. Entornos Antropizados (Nitrófilos)
A menudo se comporta como una planta ruderal, aprovechando la presencia de nitrógeno procedente de la actividad humana o animal:
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Bordes de caminos costeros: Es común verla en los márgenes de senderos que llevan a las playas.
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Solares y escombreras: Coloniza terrenos perturbados cerca de núcleos urbanos costeros o zonas portuarias.
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Campos de cultivo abandonados: Especialmente en áreas donde el suelo se ha salinizado por el riego o la proximidad al mar.
3. Condiciones Edafo-Climáticas
Para que la Beta macrocarpa prospere, se deben cumplir ciertas condiciones de suelo y clima:
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Suelos: Prefiere suelos con texturas arenosas o limosas, bien drenados pero con capacidad de retener cierta humedad estacional. Tolera niveles de salinidad que matarían a la remolacha azucarera convencional.
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Clima: Es una especie termófila. No tolera las heladas intensas ni prolongadas, por lo que su hábitat se restringe a zonas con inviernos suaves (clima mediterráneo o subtropical).
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Humedad: Aunque es resistente a la sequía, su ciclo de vida anual está ligado a las lluvias otoñales y primaverales; suele desaparecer o quedar en forma de semilla durante los veranos más extremos.
Curiosidad Ecológica: La «estrategia de la semilla»
Su hábitat influye en su morfología: los glomérulos (frutos) grandes y corchosos no son solo una característica visual; funcionan como flotadores naturales. Esto permite que las semillas se dispersen a través de las corrientes marinas o las inundaciones de las marismas, permitiendo que la especie colonice nuevas playas.
En la playa, la Beta macrocarpa es una superviviente nata. Si vas caminando por una costa mediterránea o canaria y la encuentras, no estará en la arena blanca cerca de las sombrillas, sino un poco más atrás, donde empieza la vegetación salvaje.
Su vida en la playa se define por tres desafíos extremos que ha aprendido a superar:
1. La lucha contra la sal (Halofilia)
Vivir tan cerca del mar implica recibir constantemente pulverización salina (el aerosol del oleaje) y tener las raíces en suelos con altas concentraciones de cloruro sódico.
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Su estrategia: Tiene hojas suculentas (carnosas). Almacena agua en sus tejidos para diluir la sal y suele tener una cutícula (piel) gruesa y cerosa que evita que el salitre «queme» la planta.
2. ¿Dónde encontrarla exactamente?
No suele estar en la primera línea de duna (donde el movimiento de la arena es total), sino en la retroduna o en las cubetas de deflación (zonas bajas entre dunas):
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Suelos nitrificados: Le encanta donde se acumulan restos orgánicos, como algas secas arrojadas por los temporales o incluso restos de actividad humana, ya que necesita nitrógeno para crecer rápido antes del verano.
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Suelos compactos: A diferencia de otras plantas de duna, prefiere los claros donde la arena está un poco más firme o mezclada con algo de arcilla.
3. El «Fruto Flotante» (Dispersión)
La playa no es solo su hogar, es su medio de transporte. Sus frutos grandes y corchosos están diseñados para la hidrocoria (dispersión por agua):
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Cuando sube la marea o hay un temporal, los frutos caen al agua y flotan gracias a su tejido esponjoso.
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Pueden viajar kilómetros por la costa hasta que una ola los deposita en otra playa, colonizando nuevos territorios.
Sus compañeras de «comunidad»
En la playa, suele verse acompañada de otras especialistas de la arena y la sal:
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El Rábano marítimo (Cakile maritima): con flores lilas o blancas.
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El Barrón (Ammophila arenaria): los pastos altos que sujetan las dunas.
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La Oruga de mar (Salsola kali): esa planta pinchuda y redonda.
Un detalle curioso
Si la ves en la playa, notarás que a menudo sus tallos están postrados (crecen pegados al suelo). No es porque sea débil, es una adaptación para protegerse del viento fuerte cargado de arena que actúa como una lija.
En Andalucía, la Beta macrocarpa Guss. es una especie bien conocida, aunque su distribución es muy específica y está ligada casi exclusivamente a la franja costera y a ciertos entornos endorreicos (lagunas salobres) del interior.
Aquí te detallo dónde se localiza principalmente en la región:
1. Zona Atlántica (Cádiz y Huelva)
Es la zona donde más abunda debido a la presencia de grandes marismas y sistemas de dunas:
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Doñana (Huelva/Sevilla): Es muy común en las marismas del Guadalquivir y en las dunas de su entorno. Aprovecha los suelos salinos que se inundan estacionalmente.
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Bahía de Cádiz: Se localiza en los saladares de San Fernando, Chiclana y el Puerto de Santa María.
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Acantilados de Barbate y Tarifa: Aparece en las zonas bajas donde se acumula arena y nitrógeno (zonas de paso de ganado o influencia humana).
2. Zona Mediterránea (Málaga, Granada y Almería)
Aquí su presencia es más fragmentada debido a la presión urbanística, pero sigue presente en puntos clave:
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Desembocadura del Guadalhorce (Málaga): Se puede encontrar en las lagunas y dunas bajas cerca de la capital malagueña.
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Paraje Natural de Punta Entinas-Sabinar (Almería): Uno de sus refugios más importantes en el este andaluz, creciendo entre salinas y dunas.
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Cabo de Gata (Almería): En las zonas de salinas tradicionales y depresiones costeras.
3. Localizaciones de Interior (Raro)
Aunque es una planta de costa, en Andalucía existen los llamados «saladares de interior»:
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Se ha documentado en zonas muy específicas de la depresión del Guadalquivir (provincias de Sevilla y Córdoba) y en lagunas salobres de la zona de Antequera (Laguna de Fuente de Piedra), donde el suelo tiene una composición química similar a la del litoral.
¿Cómo reconocerla en Andalucía?
Si estás en una playa o marisma andaluza, fíjate en:
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Tallos rojizos: En el clima cálido de Andalucía, la planta suele estresarse y adquirir tonos rojos muy intensos.
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Crecimiento pegado al suelo: Debido al fuerte viento de Levante (especialmente en Cádiz y Almería), la planta suele crecer de forma postrada, como una alfombra.
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Época: En Andalucía, su ciclo es rápido. Germina con las lluvias de otoño, florece en primavera y para junio/julio (con el inicio del calor fuerte) suele estar ya seca, dejando caer sus grandes glomérulos de semillas.
Estado de protección
Aunque en el conjunto de España no está amenazada, en el Atlas de la Flora Vascular de Andalucía se vigilan sus poblaciones, ya que la limpieza mecánica de las playas y la construcción de paseos marítimos eliminan su hábitat natural (la zona de transición entre la arena y la tierra firme).



