



























Arbutus unedo L.
- Descripción
Descripción
Arbutus unedo L., Sp. Pl. : 395 (1753)

Familia: Ericaceae (Ericáceas).
Etimología del Género: Arbutus=del latin, arbutus, el madroño.
Etimología de la Especie: unedo=del latín unus,-a,-um=uno, lat. edo=comer; decía Plinio que se comiese sólo un fruto
del madroño debido a las ventosidades y al gran dolor de cabeza que producía, por su contenido alcohólico.
Sinónimo/Basiónimo: –
Nombre Vulgar: Madroño, madroñera, madrollo.
Porte: Hasta 10 m.
Floración: 9-10-11-12-1-2
Hábitat: Encinares y alcornocales. En matorrales de sotobosque sobre sustratos ácidos.
Distribución Mundial: Irlanda, Sur de Europa, Norte de África, Palestina y Macaronesia.
Distribución por Provincias: A Ab (Al) Av B (Ba) Bi Bu C Ca Ce Co CR Cs Cu (Ge) Gr Gu H Hu J L Le Lo Lu M Ma Mu Na O Or Po PM S Sa Se Sg SS (T) Te To V Vi Z Za

Hábito: Perteneciente a la familia de las Ericáceas (Ericaceae), los madroños (Arbutus unedo) son arbustos que pueden alcanzar hasta los 10 m de altura, aunque lo habitual es que no sobrepasen los 5 m de altura. Poseen troncos con una corteza escamosa de color rojiza, y algo glandulosa. Las ramas grisáceas cuando son jóvenes son pilosas-glandulosas.
Hojas: Las hojas son enteras, alternas, cortamente pecioladas, lanceoladas, lauroides, persistentes, coriáceas y con bordes serrados. El haz de las hojas es verde brillante y el envés mate.
Flores: Las flores forman una inflorescencia de tipo panícula terminal colgante, con numerosas flores. Raquis rojizo y brácteas lanceoladas también rojizas. Bracteolas sepaloideas rojizas. Flores actinomorfas, hermafroditas, pentámeras. Cáliz con sépalos de 11 mm, soldados en la base, más o menos persistentes, con lóbulos cortos, triangulares. Corola de 8 mm, simpétala, urceolada, blanca, amarillenta en la desecación con pétalos soldados y con 5 dientes revolutos en el extremo.
Androceo: Estambres 10, inclusos, ensanchados en su base, con filamentos densamente pilosos. Los estambres están insertos como la corola en un disco nectarífero. Anteras rojizas, apendiculadas, ditecas, con dehiscencia foraminal (dehiscentes mediante poros apicales).
Gineceo: Ovario súpero, glabro, con placentación axial. Estilo simple,incluso.
Fruto: Arbutus unedo L. tiene un fruto de 20 mm, de tipo baya, globoso, tuberculado, amarillo al principio que torna rojizo en la madurez. Baya con 5 lóculos polispermos. La maduración de los frutos se produce un año después y coincide con la siguiente
floración, de tal forma que en el arbusto cohabitan las bayas provenientes del año anterior, y las flores de la actual floración.
Semillas: Pequeñas, pardas, angulosas, no aladas, situadas en el centro de la baya.
Los Arbutus unedo L. cuando forman densidad se denominan madroñales. Estos madroñales suelen ser la primera etapa de sustitución de los alcornocales, o bien forman un sotobosque en los propios alcornocales. Su área de distribución es amplia, aunque está asociada con la cuenca mediterránea. Las bayas del madroño son comestibles aunque de poco sabor. Se hacen con ellos mermeladas y confituras de madroño. Los frutos también pueden aprovecharse para obtener bebidas alcohólicas por
fermentación. De las bayas se extraen licores famosos en Portugal y Alicante. El escudo de Madrid tiene un oso abrazando un madroño.
El Arbutus unedo, conocido comúnmente como madroño, es un arbusto o pequeño árbol mediterráneo que destaca por su belleza ornamental y sus curiosos frutos. Es un «todoterreno» de la naturaleza: es resistente, perenne y ofrece un espectáculo de color en otoño e invierno.
Aquí tienes los detalles clave sobre esta especie:
1. Características Botánicas
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Hojas: Son de un verde brillante, coriáceas (duras al tacto) y con bordes serrados. Se mantienen durante todo el año.
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Flores: Tienen forma de pequeñas campanas o «farolitos» blancos o rosáceos. Crecen en racimos colgantes.
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Frutos: Son bayas globosas que pasan del verde al amarillo y finalmente a un rojo intenso al madurar. Tienen una superficie granulosa muy característica.
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Corteza: De color pardo rojizo, que se agrieta y desprende en láminas con la edad.
2. La Curiosidad de su Ciclo
Lo más fascinante del madroño es que es proterante: las flores del año actual coinciden con los frutos que han tardado un año entero en madurar. Por eso, durante el otoño, es común ver el árbol adornado simultáneamente con flores blancas y frutos rojos.
3. Usos y Propiedades
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Gastronomía: Los frutos son comestibles, aunque su sabor es algo insípido si no están muy maduros. Se utilizan principalmente para mermeladas, conservas y el famoso licor de madroño.
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El nombre «unedo»: Proviene del latín unum edo («como uno»), lo que sugiere que, debido a su contenido en alcohol al fermentar en la rama o a su textura, no conviene comer muchos de golpe.
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Simbolismo: Es el protagonista del escudo de Madrid (junto a la osa), simbolizando la abundancia de estos árboles en la zona en la antigüedad.
4. Requerimientos de Cultivo
| Factor | Necesidad |
| Luz | Pleno sol o semisombra. |
| Suelo | Prefiere suelos ácidos, pero tolera la cal si está bien drenado. |
| Clima | Resistente a la sequía una vez establecido, pero sensible a heladas muy extremas. |
| Mantenimiento | No requiere podas frecuentes, es de crecimiento lento. |
La distribución del Arbutus unedo es principalmente mediterránea y atlántica, con una particularidad que lo hace único en el mundo de la botánica.
Se puede dividir su presencia en tres grandes áreas:
1. Cuenca Mediterránea (Área Principal)
Es el corazón de su distribución. Se extiende por casi todos los países que bordean el Mediterráneo:
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Sur de Europa: España (incluyendo Baleares), Portugal, Francia, Italia, Grecia y los Balcanes.
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Norte de África: Marruecos, Argelia, Túnez y Libia.
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Oriente Próximo: Turquía, Siria, Líbano e Israel.
2. Fachada Atlántica y el «Misterio de Irlanda»
Una de las curiosidades más famosas de esta especie es su distribución disyunta. Además de la zona cálida del Mediterráneo, aparece de forma natural en:
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Francia atlántica: Bretaña y Normandía.
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Suroeste de Irlanda: Se le conoce como «Killarney Strawberry Tree». Es un enigma botánico, ya que está a miles de kilómetros de sus poblaciones principales. Algunos estudios sugieren que pudo ser introducido por antiguos mineros de cobre desde el norte de España durante la Edad del Bronce.
3. Presencia en España
En la Península Ibérica está presente en casi todas las provincias, pero con matices:
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Abundante: En las zonas de influencia mediterránea y en la mitad occidental (Extremadura, Andalucía, Galicia y Portugal).
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Escaso o ausente: En las zonas con climas muy continentales o de montaña con heladas extremas (centro de la meseta norte y altas cumbres de los Pirineos), ya que no tolera bien el frío intenso y prolongado.
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Canarias: Allí se considera una especie exótica invasora, ya que puede hibridar con el madroño canario (Arbutus canariensis), que es endémico y está protegido.
Resumen de su Hábitat Ideal
Suele encontrarse desde el nivel del mar hasta los 1.200 metros de altitud. Prefiere:
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Barrancos, laderas y zonas con cierta humedad ambiental.
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Acompañar a encinares, alcornocales y quejigares.
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Suelos preferiblemente silíceos (ácidos), aunque es bastante «indiferente» y puede vivir en suelos calizos si son profundos.
La historia y la etimología del Arbutus unedo son un viaje directo a la antigua Roma y a la mitología clásica. Es una de esas plantas donde el nombre científico cuenta una historia de advertencia y admiración.
1. Etimología: El nombre que es un consejo
El nombre fue acuñado por Carlos Linneo en 1753, pero ambos términos tienen raíces latinas mucho más antiguas:
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Arbutus: Es el nombre genérico que los romanos daban a este arbusto. Deriva de la palabra latina arbor (árbol), debido a que, a diferencia de otros arbustos, este puede alcanzar dimensiones de árbol pequeño.
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Unedo: Es la parte más curiosa. Proviene de la frase latina «Unum edo», que significa literalmente «como uno solo».
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¿Por qué? El naturalista romano Plinio el Viejo explicaba en su Naturalis Historia que el fruto es tan áspero o tiene un efecto tan notable (por su contenido en alcohol al fermentar) que, tras probar uno, nadie siente la tentación de comer el segundo. Es, básicamente, un nombre que advierte: «con uno basta».
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2. Historia y Mitología
El madroño ha estado presente en la cultura europea desde hace milenios:
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La Antigüedad Clásica: En la mitología romana, el madroño estaba asociado a la diosa Cardea (protectora de los umbrales y las bisagras). Se decía que utilizaba una rama de madroño para ahuyentar a los malos espíritus y proteger a los niños de los hechizos.
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Ovidio y la Edad de Oro: El poeta Ovidio mencionaba que, en la mítica «Edad de Oro» de la humanidad, los hombres vivían de forma sencilla recolectando bellotas y los dulces frutos del madroño que caían de los árboles.
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Edad Media y el Escudo de Madrid: En el siglo XIII, tras una disputa entre el Cabildo de la Iglesia y el Concejo de Madrid sobre la propiedad de tierras y pastos, se llegó a un acuerdo: el Cabildo se quedaría con los pastos y el Concejo con los árboles. Para simbolizar esto, Madrid incorporó el madroño a su escudo oficial (junto a la osa que ya aparecía anteriormente).
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Simbolismo en el Arte: Una de las representaciones más famosas está en «El jardín de las delicias» de El Bosco. En la tabla central aparecen frutos rojos gigantes que muchos expertos identifican como madroños, simbolizando los placeres efímeros que se consumen rápidamente.
3. El nombre común
En castellano, «madroño» deriva del término prerromano matar-, que significa «matorral» o «arbusto», evolucionando hasta la forma que conocemos hoy. En otros idiomas refleja su aspecto:
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En inglés se llama Strawberry Tree (árbol de las fresas) por la apariencia de sus frutos.
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En italiano es Corbezzolo.
Es curioso pensar en un árbol de bosque en la playa, pero el Arbutus unedo tiene una relación muy estrecha con el litoral, aunque con «condiciones». No lo verás en la arena como a una palmera, pero es un habitual de la costa mediterránea y atlántica.
Aquí te explico cómo se comporta en los hábitats cercanos al mar:
1. Resistencia a la brisa marina (Halofilia moderada)
El madroño es una especie muy resistente a los vientos marinos. Sus hojas son coriáceas (duras y con una capa de cera), lo que le permite soportar el impacto de la salinidad sin deshidratarse tan rápido como otros árboles. Por eso, es común encontrarlo en:
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Acantilados: Donde crece de forma achaparrada para protegerse del viento.
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Dunas fósiles o estabilizadas: En zonas donde ya hay algo de suelo y la arena no se mueve constantemente.
2. El matorral maquis (Su hábitat costero estrella)
En la región mediterránea, el madroño es un componente esencial del maquis, un tipo de matorral denso y alto que crece en zonas costeras. Suele compartir espacio con:
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Alcornoques (Quercus suber): Especialmente en suelos arenosos ácidos cerca del mar.
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Erizos y Lentiscos: Formando barreras naturales que frenan la erosión.
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Pino piñonero: Es muy típico ver madroños en el sotobosque de los pinares que llegan hasta la misma línea de costa (como ocurre en Doñana o en la Costa Brava).
3. El factor suelo en la costa
A pesar de su resistencia al viento, el madroño tiene un «enemigo» en la playa: el encharcamiento salino.
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No tolera suelos saturados de agua de mar. Necesita estar en zonas elevadas o donde el agua drene bien.
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Suelos arenosos: Le encantan los suelos silíceos (arena de cuarzo), típicos de muchas playas atlánticas y del oeste mediterráneo, porque son ácidos y ligeros.
4. Importancia ecológica en el litoral
En las zonas de costa, el madroño cumple una función vital:
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Sujeción del suelo: Evita que las laderas y dunas antiguas se desmoronen por el viento o la lluvia.
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Refugio faunístico: Al dar fruto en invierno (cuando hay poca comida), es el «supermercado» de las aves migratorias que llegan a la costa o que se preparan para cruzar el Mediterráneo.
Un dato interesante: Si visitas la costa de Cantabria o el País Vasco, verás madroños asomados prácticamente encima del mar en los acantilados de caliza, demostrando que mientras el aire sea húmedo y no haga un frío polar, el mar es su vecino favorito.

