
Obra «Steud., Nomencl. Bot. (1821-1841) Nomenclator botanicus»
- Descripción
Descripción
Steud., Nomencl. Bot. (1821-1841) Nomenclator botanicus
Esta referencia bibliográfica corresponde a una obra fundamental en la taxonomía botánica del siglo XIX. Aquí tienes los detalles clave sobre este trabajo:
La Obra: Nomenclator Botanicus
El título completo es «Nomenclator botanicus: enumerans ordine alphabetico nomina atque synonyma, tum generica tum specifica, et a Linnaeo et a recentioribus de植物is imposita».
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Autor: Ernst Gottlieb von Steudel (abreviado en botánica como Steud.).
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Publicación: Se publicó en dos ediciones principales entre 1821 y 1841.
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Primera Edición (1821–1824): Dividida en dos volúmenes (uno para plantas vasculares y otro para criptógamas).
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Segunda Edición (1840–1841): Es la más citada y se considera una revisión exhaustiva, centrada principalmente en plantas vasculares (Phanerogamae).
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¿Por qué es importante?
Steudel se propuso una tarea titánica: catalogar todos los nombres botánicos publicados hasta esa fecha, incluyendo sus sinónimos. En una época de grandes descubrimientos y expediciones, los botánicos solían dar nombres diferentes a la misma planta; Steudel intentó organizar este caos alfabéticamente.
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Estandarización: Ayudó a los botánicos a rastrear quién publicó primero un nombre y qué nombres se referían a la misma especie.
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Referencia Histórica: Hoy en día, es una herramienta indispensable para los taxónomos que realizan revisiones nomenclaturales y necesitan verificar la validez de nombres antiguos.
Formato de Cita
Cuando veas esta referencia en una base de datos de plantas (como IPNI o Tropicos), suele aparecer así:
Steud., Nomencl. Bot., ed. 2, 1: 123 (1840)
Esto indica que el nombre de la planta se encuentra en la segunda edición, volumen 1, página 123, publicada en 1840.
Sobre el Autor
Ernst Gottlieb von Steudel (1783–1856) fue un médico y botánico alemán. Además del Nomenclator, es muy reconocido por su trabajo en la familia de las gramíneas (Poaceae).
La etimología del título de la obra de Steudel, «Nomenclator Botanicus», se compone de dos términos latinos de origen técnico y científico:
1. Nomenclator
Proviene del latín nomenclātor, -ōris.
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nomen: Significa «nombre».
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calare: Un verbo antiguo que significa «llamar» o «convocar».
Historia: En la Antigua Roma, un nomenclator era un esclavo cuya función era acompañar a su amo (generalmente un político) para recordarle y susurrarle al oído los nombres de las personas con las que se cruzaba en la calle. En el contexto de la obra: Steudel utiliza el término para indicar que su libro es un «catálogo de nombres» o un «identificador de términos», actuando como ese asistente que te dice cómo se llama cada planta y cuál es su nombre correcto entre tantos sinónimos.
2. Botanicus
Proviene del latín técnico botanicus, que a su vez deriva del griego βοτανικός (botanikós).
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βοτάνη (botánē): Significa «hierba», «forraje» o «planta».
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-ikos: Sufijo que indica «relativo a» o «perteneciente a».
Resumen del significado etimológico
Unido, el título se traduce literalmente como «El que convoca o anuncia los nombres de las plantas».
Es una elección de título muy precisa, ya que la obra no es un tratado sobre la vida de las plantas o su fisiología, sino estrictamente un índice nomenclatural: una herramienta para poner en orden los nombres y sus sinonimias.
Aunque la función principal del Nomenclator Botanicus era organizar nombres ya existentes, Steudel aprovechó su segunda edición (1840-1841) para publicar una cantidad masiva de nombres nuevos y nuevas combinaciones.
Según el International Plant Names Index (IPNI), existen aproximadamente 7,008 nombres asociados a esta obra. Es importante distinguir entre los tipos de «novedades» que Steudel incluyó:
1. Nuevas Combinaciones (Combinatio Nova)
Steudel reclasificó muchas plantas basándose en el trabajo de otros autores, moviendo especies de un género a otro.
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Ejemplo: Babiana fragrans (Jacq.) Steud.
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Aquí Steudel tomó la especie descrita originalmente por Jacquin y la movió al género Babiana.
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2. Nombres de Reemplazo (Nomina Nova)
Cuando una planta necesitaba un nombre nuevo porque el anterior ya estaba ocupado o era inválido, Steudel proponía uno nuevo.
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Ejemplo: Carex lessoniana Steud.
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Ejemplo: Clerodendrum bungei Steud. (una planta ornamental muy conocida hoy).
3. Especies Descritas por Primera Vez
Aunque no era un libro de descripciones detalladas (diagnosis), Steudel validó nombres que otros botánicos habían sugerido en herbarios o catálogos de jardín pero que nunca habían sido publicados formalmente.
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Acacias: Steudel describió decenas de nuevas especies de Acacia (ej. Acacia abstergens, Acacia acanthophora, Acacia ehrenbergii).
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Gramíneas: Dado que Steudel era experto en pastos, muchas especies de familias como Poaceae y Cyperaceae tienen su origen nomenclatural en este libro.
Importancia para el Taxónomo Moderno
Para un botánico actual, el Nomenclator Botanicus es una «mina de oro» de prioridades:
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Validación: Muchos nombres que usamos hoy son válidos solo porque Steudel los incluyó en su lista con una referencia mínima o una referencia a un autor anterior.
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Sinonimia: Ayuda a entender por qué una planta que antes se llamaba de una forma ahora tiene otro nombre oficial.
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Fechas de publicación: El IPNI rastrea con precisión los meses de publicación de cada tomo de Steudel (entre agosto de 1840 y agosto de 1841) para determinar qué nombre tiene prioridad sobre otros publicados en la misma época.
Nota técnica: Muchos de los nombres en la obra aparecen como nom. inval. (nombres inválidos) o nom. nud. (nombres desnudos, sin descripción), pero miles de otros sí cumplen con las reglas de nomenclatura botánica y son los nombres aceptados actualmente.
La importancia del «Nomenclator Botanicus» de Steudel es difícil de exagerar para la ciencia del siglo XIX; fue el puente entre el caos nomenclatural de la era post-Linneo y la botánica moderna.
Aquí te detallo los puntos clave que lo convirtieron en una obra de referencia mundial:
1. El «Gran Ordenador» de la Sinonimia
En aquella época, los botánicos trabajaban de forma aislada. A menudo, tres científicos diferentes en tres países distintos le daban tres nombres diferentes a la misma planta.
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El impacto: Steudel compiló una lista masiva donde vinculaba todos esos nombres.
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Resultado: Permitió que la comunidad científica supiera que, por ejemplo, el Nombre A y el Nombre B eran en realidad la misma especie que el Nombre C.
2. Estabilización de la Nomenclatura
Antes de que existieran los códigos internacionales de nomenclatura botánica (como el ICN), la obra de Steudel funcionó como una «autoridad de facto».
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Al decidir qué nombre era el «correcto» y cuáles eran los sinónimos, Steudel ayudó a estandarizar el lenguaje botánico a nivel global.
3. Registro de la Biodiversidad en Expansión
La segunda edición (1840-1841) capturó el auge de las grandes exploraciones botánicas (especialmente de Australia, América y África).
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Incluyó miles de especies recolectadas por exploradores como Cuming, Sieber y Ecklon.
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Sirvió como catálogo de las inmensas colecciones que llegaban a los herbarios europeos, muchas de las cuales no tenían un registro centralizado hasta entonces.
4. Herramienta de Prioridad Histórica
Para los taxónomos actuales, el libro es una pieza legal. Según el principio de prioridad, el primer nombre válido publicado para una planta es el que debe usarse.
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Fechas críticas: Debido a que Steudel publicó su obra en entregas mensuales, los expertos aún consultan las fechas exactas de sus páginas para resolver disputas sobre qué nombre se publicó primero en 1840.
Resumen de su relevancia en cifras
| Aspecto | Importancia |
| Alcance | Cubrió más de 6,700 géneros y aproximadamente 78,000 nombres de plantas. |
| Legado | Miles de nombres científicos actuales llevan la abreviatura «Steud.» porque él fue quien los validó o combinó correctamente. |
| Uso actual | Sigue siendo consultado por bases de datos como Kew Gardens y IPNI para rastrear el historial de nombres antiguos. |
En definitiva, Steudel no solo escribió un libro; creó el primer motor de búsqueda analógico para la botánica profesional.
La relación del Nomenclator Botanicus de Steudel con España es fundamentalmente bibliográfica y taxonómica. Aunque Steudel era alemán y nunca realizó expediciones en la península, su obra es un pilar para el estudio de la flora española por tres razones principales:
1. Presencia en Instituciones Científicas
La obra de Steudel ha sido, desde el siglo XIX, un libro de consulta obligatorio en los centros botánicos de España.
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Real Jardín Botánico (RJB): La Biblioteca Digital del Real Jardín Botánico de Madrid conserva ejemplares originales de ambas ediciones. Estos libros fueron las herramientas con las que los botánicos españoles (como Mariano del Amo o Miguel Colmeiro) contrastaban si las plantas que encontraban en España ya habían sido descritas en el extranjero.
2. Clasificación de la Flora Ibérica
Muchos géneros y especies que crecen de forma natural en España fueron revisados o renombrados por Steudel en su segunda edición.
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Genisteas y Leguminosas: En estudios históricos sobre plantas españolas (como las Genisteas), se cita a Steudel por haber validado cambios de nombres en géneros como Cytisus o Spartium (la retama).
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Asteráceas: Géneros muy comunes en la península, como Podospermum o Arctotheca, tienen referencias directas a las clasificaciones que Steudel propuso en 1840-1841.
3. Conexión con Botánicos Españoles
Steudel recopiló nombres publicados por autores que estudiaron la flora de España y sus antiguas colonias.
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En sus listas aparecen nombres propuestos por figuras como Cavanilles, Lagasca o los expedicionarios Ruiz y Pavón. Steudel actuó como el «notario» que registró y dio validez internacional a muchos nombres que estos botánicos españoles habían descubierto años antes.
4. Interés en el Mercado Anticuario
Curiosamente, hoy en día España es un lugar donde estos volúmenes son muy valorados por coleccionistas. Es común encontrar ejemplares de la edición de 1840 en librerías de viejo especializadas (como en Asturias o Madrid), lo que demuestra que fue una obra de amplia circulación entre los científicos españoles de la época.
En resumen: Para España, el Nomenclator Botanicus no es solo un libro extranjero; es el registro donde quedó «oficializada» gran parte de la identidad científica de nuestras plantas ante la comunidad internacional del siglo XIX.



