
Obra «W. T. Aiton, Hort. Kew. ed. 2 (1810-1813) Hortus Kewensis»
- Descripción
Descripción
W. T. Aiton, Hort. Kew. ed. 2 (1810-1813) Hortus Kewensis
Titulo: Hortus Kewensis, or, A catalogue of the plants cultivated in the Royal Botanic Garden at Kew.
Autor: William Aiton.
Publicación: Londres.
Fecha: 1789
Número Volúmenes: 3
Accediendo a este link se puede visualizar la obra o descargarla en formato pdf:
– Volumen 1:
Hortus Kewensis, or, A catalogue
of the plants cultivated in the Royal Botanic Garden at Kew
– Volumen 2:
Hortus Kewensis, or, A
catalogue of the plants cultivated in the Royal Botanic Garden at Kew
– Volumen 3:
Hortus
Kewensis, or, A catalogue of the plants cultivated in the Royal Botanic Garden
at Kew
La obra «Hortus Kewensis» (que en latín significa «Jardín de Kew«) es una de las publicaciones más importantes en la historia de la botánica y la horticultura. Se trata de un catálogo exhaustivo de las plantas cultivadas en los Reales Jardines Botánicos de Kew, en Londres.
Aquí tienes los detalles clave para entender su relevancia:
1. Las Dos Ediciones Principales
Aunque hubo intentos previos (como el de John Hill en 1768), la fama de la obra se debe a las dos ediciones oficiales publicadas bajo el nombre de los directores de Kew (padre e hijo):
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Primera Edición (1789): Publicada por William Aiton. Consta de 3 volúmenes y describe unas 5,600 especies. Fue un éxito inmediato porque Kew era entonces el centro del mundo botánico, recibiendo plantas de las expediciones del Capitán Cook y Joseph Banks.
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Segunda Edición (1810–1813): Publicada por su hijo, William Townsend Aiton. Fue ampliada significativamente a 5 volúmenes, catalogando casi 11,000 especies.
2. Los «Autores Fantasma»
Aunque los Aiton firmaron la obra (ya que eran los superintendentes del jardín), el trabajo científico real (descripciones botánicas y clasificación) fue realizado por algunos de los botánicos más brillantes de la época que trabajaban para Sir Joseph Banks:
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Daniel Solander: Discípulo de Linneo.
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Jonas Dryander: Quien completó gran parte de la primera edición.
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Robert Brown: Uno de los botánicos más importantes de la historia, quien supervisó gran parte de la segunda edición.
3. ¿Por qué es tan importante?
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Sistema Linneano: Fue una de las aplicaciones más rigurosas del sistema de clasificación de Carlos Linneo, lo que ayudó a estandarizar la nomenclatura botánica.
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Fechas de Introducción: Es una fuente histórica vital porque registra cuándo llegó cada planta por primera vez a Inglaterra, mencionando a menudo quién la recolectó y de qué parte del mundo provenía.
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Ilustraciones: Las ediciones contaban con grabados de altísima calidad realizados por artistas botánicos de renombre como Franz Bauer.
El «Hortus Kewensis» no fue solo un inventario; fue el escenario donde se presentaron formalmente al mundo científico cientos de especies por primera vez. Dado que Kew era el destino final de las plantas recolectadas en las expediciones de James Cook y otros exploradores, la obra sirvió para «bautizar» botánicamente tesoros de Australia, Sudáfrica y las Américas.
Aquí tienes algunas de las especies y géneros más emblemáticos descritos como nuevos en esta obra:
1. Joyas de la Primera Edición (1789)
En esta edición se describieron muchísimas especies recolectadas por Francis Masson (el primer buscador de plantas oficial de Kew) en Sudáfrica y por Joseph Banks en sus viajes.
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El Género Aitonia: Nombrado así por Carl Peter Thunberg en honor a William Aiton, la descripción formal aparece en los suplementos y registros de la época asociados al catálogo.
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Plantas de la Macaronesia: Se describieron al menos 54 especies nuevas de las islas Canarias y Madeira, como:
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Clethra arborea (el árbol de Santa María).
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Musschia aurea.
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Género Strelitzia: Aunque algunas fuentes varían en la publicación exacta, la Strelitzia reginae (Flor del Paraíso) fue introducida y catalogada en Kew durante este periodo, nombrada en honor a la Reina Carlota (nacida en Mecklemburgo-Strelitz).
2. El aporte de la Segunda Edición (1810–1813)
Esta edición es famosa por la intervención de Robert Brown, quien utilizó el catálogo para describir formalmente muchas especies australianas.
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Género Acacia: Robert Brown describió decenas de nuevas especies de acacias australianas en el volumen 5 de la segunda edición.
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Género Banksia: Muchas especies de este icónico género australiano (nombrado en honor a Sir Joseph Banks) recibieron sus nombres y descripciones técnicas definitivas en las páginas de esta obra.
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Género Dryandra: Otro grupo importante de plantas australianas (familia Proteaceae) que Brown introdujo en el catálogo.
3. Curiosidades de las «Nuevas Introducciones»
El libro no solo era «nuevo» por las especies, sino por los datos que aportaba:
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Primeras citas: Para plantas como la Hortensia (Hydrangea macrophylla), el Hortus Kewensis registra su introducción oficial en Europa (traída de China por Sir Joseph Banks en 1789).
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El Crisantemo: También registra la llegada de los primeros crisantemos cultivados a Inglaterra.
Resumen de impacto
| Tipo de Novedad | Ejemplo Destacado | Origen |
| Especie nueva | Clethra arborea | Madeira |
| Género nuevo | Aitonia | Sudáfrica |
| Descripción técnica | Acacia (múltiples especies) | Australia |
| Introducción clave | Hydrangea macrophylla | China |
La obra permitió que plantas que antes eran solo «curiosidades» en un jardín privado pasaran a formar parte del sistema taxonómico global de Linneo.
La relación entre «Hortus Kewensis» y la especie Malcolmia littorea (conocida comúnmente como alhelí de mar) es fundamental desde el punto de vista de la nomenclatura botánica, ya que es en esta obra donde la planta recibió su nombre científico «definitivo» durante mucho tiempo.
Aquí te detallo los puntos clave de esta conexión:
1. El «Bautismo» en la Segunda Edición
Aunque la planta ya había sido descrita previamente por Carlos Linneo en 1763 bajo el nombre Cheiranthus littoreus, fue en la segunda edición del Hortus Kewensis (Volumen 4, página 121, publicado en 1812) donde se realizó la transferencia al género Malcolmia.
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Nombre registrado: Malcolmia littorea.
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Autoría: El nombre suele citarse como (L.) W.T. Aiton o, más precisamente, (L.) R. Br. in W.T. Aiton. Esto significa que el botánico Robert Brown fue quien realmente hizo el trabajo científico, pero se publicó bajo el nombre de William Townsend Aiton en el catálogo de Kew.
2. El origen del nombre del género
La especie es la representante más conocida del género Malcolmia. Este género fue creado y nombrado en el Hortus Kewensis en honor a William Malcolm, un famoso jardinero y viverista inglés de la época que colaboraba estrechamente con los Jardines de Kew y era una figura prominente en la horticultura de Londres.
3. Registro de cultivo e introducción
Como es habitual en esta obra, el Hortus Kewensis no solo da el nombre, sino que actúa como un «certificado de residencia»:
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Confirma que la planta estaba siendo cultivada activamente en los Reales Jardines Botánicos de Kew a principios del siglo XIX.
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Proporciona datos sobre su origen (el sur de Europa y la región mediterránea) y su hábito de crecimiento en las costas arenosas (de ahí el epíteto littorea, que significa «del litoral»).
4. Estado taxonómico actual
Es importante mencionar que la ciencia no se detuvo en 1812. Aunque durante dos siglos se la conoció como Malcolmia littorea, estudios genéticos recientes han propuesto cambios.
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Hoy en día, muchos expertos (y bases de datos como Plants of the World Online de Kew) la han reclasificado bajo el nombre Marcus-kochia littorea.
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Sin embargo, el nombre asignado en el Hortus Kewensis sigue siendo el más utilizado en guías de campo y por aficionados a la botánica.
Dato curioso: El alhelí de mar es una planta extremadamente resistente que vive en dunas; el hecho de que estuviera en el Hortus Kewensis demuestra el interés de los botánicos de Kew por estudiar no solo plantas exóticas tropicales, sino también la flora costera europea.
La influencia del «Hortus Kewensis» fue tan profunda que transformó la botánica de una afición de la aristocracia en una disciplina científica global y rigurosa. Su impacto se siente incluso hoy en la forma en que nombramos y organizamos el reino vegetal.
Aquí te presento los pilares de su influencia posterior:
1. El Nacimiento del «Estándar de Kew»
Antes de esta obra, la identificación de plantas era caótica; los nombres variaban según el país o el jardín. El Hortus Kewensis estableció a Kew como la autoridad taxonómica mundial.
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Consolidó el uso del sistema de Linneo en toda Europa.
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Obligó a otros jardines botánicos a seguir su modelo de catalogación técnica (nombre, autor, origen y fecha de introducción).
2. Base para el «Index Kewensis»
La influencia más directa fue la creación, décadas más tarde (1893), del Index Kewensis. Este índice, financiado originalmente por Charles Darwin, buscaba registrar todos los nombres botánicos de plantas con flores. El Hortus Kewensis fue la base de datos primaria sobre la cual se construyó este gigante de la ciencia, que hoy ha evolucionado hacia la base de datos digital Plants of the World Online (POWO).
3. El Legado de Robert Brown
La segunda edición permitió que Robert Brown (quien trabajó «en la sombra» para Aiton) introdujera conceptos revolucionarios.
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Su trabajo en el catálogo fue el preludio de sus descubrimientos sobre el núcleo de la célula y el movimiento browniano.
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Redefinió familias enteras de plantas (como las Proteaceae y las Asclepiadaceae), lo que cambió para siempre la sistemática vegetal.
4. Herramienta para la Historia de la Exploración
Para los historiadores de la ciencia, la obra es un mapa de la expansión colonial británica. Gracias al catálogo, hoy podemos rastrear:
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El impacto de las expediciones del HMS Endeavour y el HMS Resolution.
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La cronología exacta de la llegada de especies invasoras o de importancia económica (como el árbol del pan o especies de eucalipto).
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El éxito de los «cazadores de plantas» (plant hunters) que arriesgaron sus vidas para enviar semillas a Londres.
Comparativa de Impacto
| Área de Influencia | Efecto a Largo Plazo |
| Nomenclatura | Estabilización de nombres científicos (como el caso de Malcolmia). |
| Horticultura | Introducción de plantas que hoy son comunes en jardines (hortensias, fucsias). |
| Ciencia Celular | El estudio de estas plantas llevó a Robert Brown a descubrir el núcleo celular. |
| Conservación | Sentó las bases para los registros de biodiversidad modernos. |
Un puente hacia la era moderna
El Hortus Kewensis fue el primer paso para que los Reales Jardines Botánicos de Kew pasaran de ser un «jardín de recreo real» a convertirse en un Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y en el banco de semillas más importante del mundo (Millennium Seed Bank).
Esta es una de las conexiones más fascinantes de la historia de la ciencia, donde la botánica del siglo XIX se encuentra con la física cuántica del siglo XX.
La relación no es personal (evidentemente, por la diferencia de épocas), sino puramente científica: Einstein resolvió matemáticamente el misterio que Robert Brown descubrió observando plantas.
1. El descubrimiento: El «Movimiento Browniano» (1827)
Mientras Robert Brown trabajaba en la clasificación de plantas (justo en la época en la que editaba el Hortus Kewensis), se detuvo a observar bajo el microscopio granos de polen de la especie Clarckia pulchella suspendidos en agua.
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La observación: Brown notó que diminutas partículas expulsadas por el polen se movían de forma frenética, errática y constante.
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La confusión: Al principio, Brown pensó que ese movimiento era «la fuerza de la vida», creyendo que las partículas estaban vivas. Sin embargo, repitió el experimento con polvo de roca volcánica (materia inerte) y el movimiento persistía.
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El legado: Brown documentó el fenómeno con precisión, pero nunca pudo explicar por qué ocurría. Durante casi 80 años, el «Movimiento Browniano» permaneció como una curiosidad científica sin explicación física.
2. La solución: El «Annus Mirabilis» de Einstein (1905)
En su año milagroso, Albert Einstein publicó un artículo donde utilizaba el movimiento descubierto por el botánico Brown para demostrar algo que todavía estaba en duda: la existencia real de los átomos y las moléculas.
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La explicación de Einstein: Einstein teorizó que el movimiento errático de las partículas de polen no era propio de ellas, sino el resultado del bombardeo constante de las moléculas de agua, invisibles al ojo, que chocaban contra el polen desde todas direcciones.
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La importancia: Si el agua fuera una sustancia continua y no estuviera hecha de partículas (átomos), el polen se quedaría quieto. El movimiento browniano era la prueba visible de que el mundo está hecho de átomos.
3. El impacto: De la Botánica a la Física Atómica
Gracias a las observaciones de Brown en Kew y la matemática de Einstein, se pudo:
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Confirmar la Teoría Atómica: Se pasó de una hipótesis a una realidad probada.
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Determinar el tamaño de las moléculas: Einstein proporcionó las fórmulas para calcular el tamaño de los átomos basándose en la velocidad del movimiento browniano.
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Definir el Número de Avogadro: El trabajo de Einstein sobre el descubrimiento de Brown permitió calcular cuántas moléculas hay en una cantidad determinada de sustancia.
Resumen de la conexión
| Concepto | Robert Brown (Botánico) | Albert Einstein (Físico) |
| Rol | El Observador. | El Teórico. |
| Contribución | Descubrió el movimiento errático en el polen (Hortus Kewensis era su contexto). | Explicó que el movimiento se debía a choques atómicos. |
| Impacto | Nació la «Botánica Microscópica». | Nació la Física Estadística moderna y se probó el átomo. |
Dato curioso: Robert Brown utilizó un microscopio con lentes simples (muy rudimentario para los estándares actuales) para realizar este descubrimiento. Es asombroso que una observación hecha en una oficina de jardinería terminara siendo la base de uno de los artículos más famosos de Einstein.


