
Obra «Bory, Ann. Gén. Sci. Phys. (1819-1821) Annales Générales des Sciences Physiques»
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Descripción
Bory, Ann. Gén. Sci. Phys. (1819-1821) Annales Générales des Sciences Physiques
una de las publicaciones científicas más importantes del siglo XIX en el ámbito de la historia natural y la física, editada durante el exilio en Bruselas del célebre naturalista y militar francés Jean-Baptiste Bory de Saint-Vincent:
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Bory: Se refiere a Jean-Baptiste Bory de Saint-Vincent (1778–1846), quien fue el principal editor y colaborador de la obra.
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Ann. Gén. Sci. Phys.: Es la abreviatura estándar de Annales Générales des Sciences Physiques (Anales Generales de las Ciencias Físicas).
## Contexto de la Publicación
Esta revista científica fue fundada en Bruselas en 1819 por Bory de Saint-Vincent junto a otros destacados científicos de la época, como Jean-Baptiste Van Mons y Auguste Drapiez.
Se publicó entre 1819 y 1821, llegando a compilar un total de 8 volúmenes. Fue un espacio clave para la difusión de estudios sobre:
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Botánica y Criptogamia: Descripciones de nuevas especies de algas, musgos y líquenes (un área donde Bory era una autoridad).
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Zoología y Geología: Ensayos taxonómicos e informes de expediciones.
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Física y Química: Avances científicos de la época analizados por intelectuales europeos.
Esta cita suele encontrarse frecuentemente en textos de taxonomía botánica o zoológica para indicar el lugar original donde se describió científicamente un género o una especie por primera vez (el protólogo).
Si desglosamos la etimología de cada uno de los elementos que componen la referencia bibliográfica «Bory, Ann. Gén. Sci. Phys.», encontramos raíces latinas, griegas y francesas muy interesantes:
1. Bory (Apellido)
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Origen: Es un apellido francés, pero en este contexto funciona como un epónimo (un nombre propio que pasa a designar una obra o concepto).
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Significado: Proviene del nombre de su editor principal, Jean-Baptiste Bory de Saint-Vincent. El apellido Bory tiene raíces en el francés antiguo y la herencia de la pequeña nobleza de la región de Agen (Francia).
2. Ann. = Annales (Anales)
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Origen: Proviene del latín annales (libros anuales), que a su vez deriva de annus (año).
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Significado: En la antigua Roma, los annales eran los registros de los acontecimientos públicos más importantes redactados año por año. En el siglo XIX, el término se adoptó de forma muy común en la comunidad científica para designar revistas de publicación periódica o regular que recopilaban los avances del año.
3. Gén. = Générales (Generales)
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Origen: Viene del latín generalis, derivado de genus (estirpe, linaje, género, clase).
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Significado: Significa «que pertenece a todo un género o clase». En el título de la revista, se utilizaba para indicar que la publicación no se centraba en una sola rama científica, sino que abarcaba de forma universal o común todas las vertientes de la naturaleza.
4. Sci. = Sciences (Ciencias)
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Origen: Proviene del latín scientia, que se deriva del verbo scire (saber o conocer). Su raíz indoeuropea (skei-) significa «cortar» o «separar», lo que metafóricamente implicaba «discernir» o «separar una cosa de otra» para entenderla.
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Significado: Conocimiento estructurado, saber profundo o doctrina especulativa.
5. Phys. = Physiques (Físicas)
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Origen: Del latín physica, y este a su vez del griego antiguo fysis (φύσις), que significa «naturaleza», derivado del verbo fyein (nacer, brotar, crecer).
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Significado: Originalmente, en la Grecia clásica, la física era el estudio de toda la naturaleza (lo que incluía la biología, la geología y los seres vivos). Aunque hoy en día asociamos «física» a las fuerzas y la materia inanimada, en 1819 (cuando se fundó la revista), las «Ciencias Físicas» englobaban lo que hoy llamamos Ciencias Naturales (botánica, zoología y geología).
En resumen, la traducción etimológica literal del título de la revista sería: «Registros anuales y universales del conocimiento sobre la naturaleza».
Detrás de la breve cita «Bory, Ann. Gén. Sci. Phys.» se esconde una fascinante historia de exilio político, redes científicas clandestinas y el nacimiento de una de las publicaciones más bellas de la historia natural del siglo XIX.
Esta es la crónica de su creación, auge y legado:
1. El Origen: Un Científico en el Exilio (1815–1819)
Jean-Baptiste Bory de Saint-Vincent no solo era un brillante naturalista; también era un ferviente militar bonapartista. Tras la caída definitiva de Napoleón Bonaparte en la batalla de Waterloo (1815) y la restauración de la monarquía borbónica en Francia, Bory fue proscrito y condenado al exilio.
Buscando refugio, se estableció en Bruselas (entonces parte del Reino Unido de los Países Bajos). Lejos de amargarse por su situación política, Bory aprovechó su estancia en Bélgica para dinamizar la escena científica local. Bruselas, en ese momento, carecía de una gran tradición editorial de revistas científicas periódicas e independientes a nivel europeo, un vacío que Bory decidió llenar.
2. El Nacimiento de los Annales (1819)
Para llevar a cabo su ambicioso proyecto, Bory se alió con dos importantes figuras de la ciencia belga:
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Jean-Baptiste Van Mons: Un reputado químico y agrónomo.
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Pierre Auguste Joseph Drapiez: Un destacado naturalista y entomólogo.
Juntos, y bajo el sello de la imprenta bruselense Weissenbruch, lanzaron en 1819 el primer volumen de los Annales Générales des Sciences Physiques. La revista nació con un espíritu enciclopédico y cosmopolita: querían competir directamente con las grandes publicaciones científicas de París y Londres, sirviendo como puente para que autores de toda Europa (alemanes, belgas, franceses y holandeses) publicaran sus descubrimientos.
3. Contenido y Revolución Visual
Los Annales se convirtieron rápidamente en un éxito dentro de la comunidad científica de la época debido a dos factores principales:
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Calidad Científica: Bory utilizó la revista para publicar sus propios e innovadores trabajos sobre organismos microscópicos, algas (Conferva) y helechos, estableciendo nuevas bases para la criptogamia. Además, contenía importantes memorias sobre química, geología y descripciones de nuevos insectos y plantas exóticas traídas de expediciones americanas y asiáticas.
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Ilustraciones excepcionales: La revista se destacó por la inclusión de magníficas placas calcográficas (grabados) iluminadas a mano con acuarela. Los detalles anatómicos de plantas, hongos e insectos eran de un realismo y belleza artística asombrosos para la época.
4. Un Final Abrupto pero Glorioso (1821)
A pesar de su enorme prestigio e impacto intelectual, los Annales tuvieron una vida corta. Se publicaron únicamente 8 volúmenes entre 1819 y 1821.
Su desaparición no se debió a un fracaso comercial, sino a cambios políticos: en 1820, la situación política en Francia se flexibilizó y se concedió una amnistía general. Bory de Saint-Vincent regresó inmediatamente a París, donde lo esperaban puestos científicos oficiales de gran relevancia (como la dirección de la famosa expedición científica a Morea, Grecia). Sin el motor, la energía y los contactos internacionales de Bory en Bruselas, la revista cesó su publicación en 1821.
El Legado Histórico
Hoy en día, los 8 volúmenes de los Annales son considerados auténticas joyas bibliográficas muy codiciadas por coleccionistas (un juego completo original puede superar fácilmente los 1.800 € en el mercado de antigüedades).
Para la ciencia actual, la obra sigue muy viva: decenas de géneros y especies botánicas y zoológicas que hoy estudiamos llevan la autoría de «Bory» acompañada de esta abreviatura, conmemorando el protólogo original impreso en aquella Bruselas de 1819.
Los Annales Générales des Sciences Physiques sirvieron como plataforma de lanzamiento para la descripción de cientos de especies nuevas para la ciencia del siglo XIX. Alrededor de 172 nombres botánicos y decenas de especies zoológicas (principalmente insectos y moluscos) se bautizaron oficialmente en sus páginas.
Tanto Bory de Saint-Vincent como otros científicos de renombre internacional utilizaron la revista para registrar taxones por primera vez.
1. Nuevas Especies Botánicas (Flora)
Bory era un experto en criptógamas (plantas sin flores como helechos, musgos y algas), pero en la revista también se describieron muchas plantas superiores, especialmente de la flora alpina y mediterránea:
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Alyssum dubium (Bory): Una nueva especie de planta de la familia de las crucíferas descrita por el propio Bory en el volumen 3 (1820).
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Avena glacialis (Bory): Una especie de avena silvestre adaptada a zonas frías de alta montaña, catalogada en 1820.
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Arenaria amabilis y Arenaria armerina (Bory): Pequeñas plantas herbáceas de montaña con atractivas flores blancas, registradas en el volumen 3.
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Aportaciones de Léon Dufour: El médico y naturalista francés Léon Dufour colaboró estrechamente con la revista, publicando en los volúmenes 7 y 8 (1820–1821) numerosas especies nuevas del género Arenaria (A. extensa, A. modesta, A. pentandra) y la famosa compuesto silvestre Artemisia ontina (Dufour).
2. Nuevas Especies de Fauna (Zoología)
El apartado zoológico de los Annales revolucionó campos enteros de la historia natural gracias a colaboradores internacionales:
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Los bivalvos de Norteamérica (Rafinesque): El polímata Constantine Samuel Rafinesque publicó en el volumen 1 de la revista su célebre «Monographie des coquilles bivalves fluviatiles de la rivière Ohio». En este único trabajo describió 69 especies nuevas de almejas de agua dulce (muchas pertenecientes a los géneros Unio y Pleurobema), convirtiendo a los Annales en una obra de referencia obligatoria para la malacología estadounidense.
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Nuevos Coleópteros e Insectos (Drapiez): Auguste Drapiez, coeditor de la revista, se encargaba de la sección de entomología. En casi todos los volúmenes publicaba memorias describiendo nuevos escarabajos (como especies raras del género Harpalus o Bembidion). Cada descripción iba acompañada de un grabado calcográfico iluminado a mano con acuarela para que los científicos pudieran identificar los sutiles colores del caparazón.
Organismos microscópicos: Bory de Saint-Vincent aprovechó para nombrar nuevos e extraños microorganismos y pequeños crustáceos de agua dulce (como variaciones de Daphnia o pulgas de agua y Limnadia).
3. Nuevos Géneros Científicos
Además de especies individuales, en estos volúmenes se definieron géneros taxonómicos completamente nuevos que reordenaron la clasificación de la vida. Por ejemplo, Bory creó los géneros botánicos y de organismos inferiores como Anthactinia y Astephananthes en el volumen 2 (1819).
¿Cómo se lee hoy en día? Cuando un biólogo moderno ve una ficha taxonómica que dice:
Arenaria amabilisBory, Ann. Gen. Sci. Phys. 3: 5 (1820)Significa que esa planta específica fue descubierta y descrita por Bory, y que las características que la definen como «especie nueva» se publicaron en la página 5 del volumen 3 de los Annales en el año 1820.
La importancia histórica y científica de los Annales Générales des Sciences Physiques (abreviado como Bory, Ann. Gén. Sci. Phys.) va mucho más allá de ser una simple revista vieja; supuso un hito en la transición hacia la ciencia moderna a principios del siglo XIX.
Su impacto se puede medir en cuatro ejes fundamentales:
1. El Nacimiento del «Protólogo» y la Estabilidad Taxonómica
En biología, el protólogo es todo el texto que acompaña a la primera descripción oficial de un organismo vivo. Los Annales albergan los protólogos de cientos de especies de plantas, insectos y moluscos.
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Validez legal: Según los Códigos Internacionales de Nomenclatura (tanto Botánica como Zoológica), la primera persona que describe correctamente una especie y la publica le da su nombre oficial.
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Referencia perpetua: Hoy, en pleno 2026, si un científico en Japón o Brasil encuentra una variante de una planta alpina o un bivalvo americano, todavía tiene que consultar digitalmente los tomos de 1819 de los Annales para asegurarse de si está ante una especie nueva o una ya descubierta por Bory o Rafinesque.
2. La Revolución de la Ilustración Científica
Antes de la fotografía, la única forma de transmitir cómo era una nueva especie era mediante el dibujo. Los Annales elevaron el estándar de calidad de la época.
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Introdujeron grabados calcográficos de altísima precisión que luego eran pintados individualmente a mano con acuarela (iluminados).
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Esto no era mero arte; la fidelidad del color en las alas de un insecto o en las esporas de un hongo era crucial para que otros científicos europeos pudieran identificar los especímenes sin necesidad de viajar a Bélgica.
3. Descentralización de la Ciencia Europea
A principios del siglo XIX, París (con su Muséum national d’Histoire naturelle) y Londres dominaban de forma casi imperial la literatura científica. Si no publicabas allí, no existías.
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Al fundar la revista en Bruselas, Bory de Saint-Vincent y sus colegas crearon un tercer polo científico independiente en el corazón de Europa.
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Permitió a científicos de regiones periféricas, o a aquellos políticamente perseguidos (como el propio Bory), seguir difundiendo sus ideas sin el filtro o la censura de las academias oficiales de las grandes capitales.
4. Un Enfoque Interdisciplinario Primitivo
En 1819, la ciencia empezaba a hiper-especializarse, pero los Annales se resistieron a ello defendiendo el concepto de «Ciencias Físicas» en su sentido griego (fysis = naturaleza).
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Lograron unificar en sus páginas la química de Van Mons, la entomología de Drapiez y la botánica microscópica de Bory.
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Este enfoque global sentó las bases de lo que hoy conocemos como Ecología y Biogeografía: entender que los minerales, el clima, las plantas y los animales forman parte de un mismo sistema interconectado.
En resumen: La importancia de esta obra radica en que funcionó como un «disco duro» impreso donde quedó grabada la biodiversidad del planeta en un momento en que la exploración científica global estaba explotando. Sin revistas como los Annales, la catalogación de la vida en la Tierra habría sido un caos fragmentado.
La relación entre la revista Annales Générales des Sciences Physiques (y su principal editor, Bory de Saint-Vincent) con España es profunda, directa y fascinante. No se limita a una mera mención geográfica, sino que España fue la fuente de inspiración y el origen de muchas de las especies nuevas que se publicaron en sus páginas.
Esta conexión se forjó principalmente a través de las vivencias militares de Bory y las redes de botánicos que colaboraban desde la península ibérica.
1. El origen de los datos: Bory y la Guerra de la Independencia Española
Antes de fundar la revista y ser exiliado a Bruselas, Bory de Saint-Vincent pasó varios años en España (entre 1808 y 1813) como oficial del ejército de Napoleón Bonaparte durante la Guerra de la Independencia.
A pesar de la brutalidad del conflicto, Bory viajaba siempre con su cuaderno de notas, su lupa y su prensa para secar plantas. Exploró regiones como Sierra Nevada, Sierra Morena, Extremadura y Madrid. Cuando fundó los Annales en 1819, gran parte del material botánico inédito que había recolectado y dibujado en suelo español vio la luz por primera vez en esta revista.
2. El descubrimiento de la flora de Sierra Nevada
Uno de los mayores hitos botánicos de los Annales fue la descripción de la flora de la alta montaña española. En el volumen 3 (1820), Bory publicó trabajos fundamentales sobre sus hallazgos en Sierra Nevada (Granada), una de las zonas con mayor biodiversidad y endemismos de Europa.
En esas páginas se describieron formalmente especies puramente españolas utilizando la nomenclatura científica binomial:
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Avena glacialis (Bory): Una gramínea adaptada a los canchales y pedregales de las cumbres nevadenses.
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Arenaria armerina (Bory): Una pequeña planta de roca descrita originalmente a partir de los ejemplares que recolectó en el sur de España.
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Estudió y catalogó diversos helechos y criptógamas de las cordilleras béticas, un territorio que para los botánicos del norte de Europa era un misterio absoluto en aquella época.
3. Léon Dufour y su expedición botánica por España
La relación con España se consolidó gracias a otro médico y naturalista francés, Léon Dufour, quien también había sido médico militar en el ejército napoleónico en España y compartía la pasión de Bory por la península.
Dufour publicó en los volúmenes 7 y 8 (1820–1821) de los Annales sus famosas memorias tituladas «Description de plusieurs espèces nouvelles de la flore d’Espagne» (Descripción de varias especies nuevas de la flora de España). A través de estos artículos, financiados y editados en la revista de Bory, se dieron a conocer al mundo plantas tan ibéricas como:
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Artemisia ontina (Dufour): Conocida popularmente en España como «ontina», una planta aromática muy común en las zonas áridas del Valle del Ebro y el este peninsular.
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Varias especies del género Arenaria y Linaria recolectadas en los paisajes semiáridos de las dos Castillas y Aragón.
4. Un puente científico en una España aislada
En 1819, España acababa de reinstaurar el absolutismo con el rey Fernando VII, lo que provocó una fuerte represión política, el exilio de muchos intelectuales liberales españoles y el aislamiento de sus universidades.
En este contexto sombrío para la ciencia ibérica, los Annales de Bruselas funcionaron como una ventana internacional. Permitió que la riqueza natural de la península ibérica fuera estudiada, ilustrada con grabados de excelente calidad y clasificada bajo los estándares de la ciencia moderna europea, salvando temporalmente el bache cultural que vivía el propio país.



